Dos maneras de comenzar una novela romántica

No es un misterio: una novela debe enganchar en las primeras páginas, si no tiene muchas posibilidades de terminar en el estante de los libros olvidados.
Esto no es algo que sabemos solo como lectores, sino que los editores (y sus lectores editoriales) tienen buen cuidado en seleccionar obras con un buen motor de arranque, y más en los géneros llamados comerciales, como es el caso de la novela romántica.

¿Cómo debemos entonces comenzar una novela de este tipo? La respuesta es clara… como queramos. Podemos hacerlo contando la vida de los personajes, describiendo una escena, con una puesta de sol... Pero lo que realmente funciona en el género que tratamos en este blog es empezar de una de estas dos maneras: con una ACCIÓN o con un DIÁLOGO.

Medítalo un instante, o repasa los últimos títulos que hayas leído de este género. Observa que pocos comienzan describiendo las bondades del campo, o la espectacular fachada de un templo romano, o cómo de mansas transcurren las aguas de un río. Lo habitual es que las primeras páginas de una novela romántica sean como la chispa que hace arrancar el motor. Algo sucede, algo se dice y el conflicto que moverá la novela queda expuesto, los personajes comienzan a actuar y el lector absorbe las claves de lo que tiene entre las manos.

Pero… ¿Acción o diálogo indistintamente? En principio daría igual. Una u otro encajarán perfectamente en nuestro proyecto. Pero si observamos la enorme producción de títulos de romántica que salen cada año al mercado nos damos cuenta de que esta elección no es tan arbitraria. Lo habitual es que si se trata de un subgénero de acción (como el suspense romántico, la ciencia ficción, el SEAL, el paranormal, el travel time, la Fantasía, la aventuras…) la novela comience con una acción impactante, comprometida, subyugante, que atrape al lector. En cambio, si se trata de un subgénero de personajes (como el sentimental, el regencia, el chick lit, la contemporánea, la inspiracional…) suele ser común que la obra empiece con un diálogo clave, que exponga la esencia del conflicto y que atrape la atención del lector.

Por lo tanto podemos tener un buen motor de arranque para una novela romántica de acción por medio de una explosión, un asesinato, una pelea, una huida, una persecución, un descubrimiento, un acontecimiento importante, una búsqueda, etc. y sin embargo, si lo que vamos a escribir es una novela de personajes nos puede funcionar bien comenzar la obra con una llamada telefónica, una consulta profesional, una conversación, recibir una noticia mala o buena, una discusión, una declaración de amor, una ruptura, etc.

Estas primeras páginas de nuestra novela, a las que llamaremos DETONANTE, pueden formar parte lineal de la historia que vamos a contar a continuación o no. ¿Cómo es esto? Creo que hay un ejemplo claro que entenderás inmediatamente. En la saga Crepúsculo, Stephanie Meyer comienza cada novela con un detonante muy particular. Introduce la obra con unos pocos párrafos extraídos del desenlace de la novela (clímax). Esto sería un detonante aislado que no forma parte lineal de la obra. Es después de este detonante cuando en verdad comienza la obra, y observa que con solo estos tres o cuatro párrafos el lector ya está en situación; sabe que trata de vampiros, que la protagonistas (está contada en primera persona) se va a enfrentar a la muerte durante el clímax de la obra, y que va a existir una historia emocional con uno de estos seres no muertos. ¿Te das cuenta de cómo funciona a la perfección? El caso contrario sería comenzar nuestra novela con una importante escena de acción o con un diálogo clave que sí formen parte de la novela; en este caso la primera acción de una serie de sucesos que conformarán escenas y capítulos.

DETONANTE AISLADO: Un hecho inconexo y la acción continuará después como si esto no hubiera sucedido: un asesinato, un robo, una explosión, un encuentro fortuito, una escena de la niñez.DETONANTE QUE FORMA PARTE DE LA HISTORIA: Es el comienzo de la historia, pero le hemos dado un carácter importante: ellos se encuentran y todo empieza, a él lo expulsan de la universidad, ella descubre una tumba egipcia y todo se precipita.

En resumidas cuentas, empezar explicando no suele dar resultados atractivos para el lector de novela romántica. Debemos hacerlo actuando. Esta acción o este diálogo, no es otra cosa que un suceso que funciona como un pistoletazo de salida, un detonante para comenzar a contar nuestra historia. Debe suceder algo –ya sea una acción o una conversación-, y desde ese momento la historia queda definida. Ya sabemos cuál va a ser la columna vertebral. El lector ya sabe hacia dónde vamos

El detonante es el primer empujón que pone en marcha la trama. Algo pasa, o alguien toma una decisión. El personaje principal se pone en movimiento. La historia ha comenzado.
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