21 oct. 2013

30 errores que no debes cometer al escribir una novela romántica

¿Las novelas que se publican son las mejores que llegan a una editorial? La respuesta es rotunda. No. Llevo diez años leyendo manuscritos y he tenido que dejar pasar novelas realmente buenas, pero que no se ajustaban en absoluto a la línea editorial que publicábamos. Por lo tanto lo que vemos en el mercado no son las mejores novelas escritas, sino las que mejor se ajustan a las diferentes directrices de sello y editoras. 

Independientemente de esto, también llegan novelas que dejan mucho que desear. Algunas están mal estructuradas, otras flaquean en los personajes, o en el narrador, o en la presentación. En este artículo quiero contarte los 30 errores más habituales que he encontrado al analizar las novelas románticas que han llegado a mis manos durante una década. Lo he centrado en cinco grandes bloque: la estructura, los personajes, los escenarios, el tiempo narrativo, el narrador y la narración. Espero que te sea útil. 

1. Empezar describiendo.


Veamos el comienzo de una novela como la oportunidad que nos da el lector para seguir leyendo. Si no le interesa, la alternará con otra, o lo que es lo mimos, leerá unas cuántas páginas más hasta dejarla en el estante de los libros olvidados. En las editoriales se les da una importancia primordial a estas primeras páginas, por lo que nunca es perder el tiempo repasarlas, e incluso escribir varios comienzos para, al final, elegir el que mayor efecto cause en el lector.

Una vez dicho esto, debemos evitar  comenzar con largas descripciones: el salón de una casa, el estado anímico de nuestra protagonista, el pasado del héroe. Es recomendable comenzar con un diálogo potente o con una escena de acción.

2. Explicarlo todo al principio.


De la misma manera hay tendencia en querer ubicar “demasiado” al lector al comienzo de la novela, explicando de dónde viene el protagonista, cuál es su pasado, sus traumas, y sus problemas. Evitémoslo a toda costa. Recuerda que al principio una novela engancha más por lo que no dice que por lo que dice.

3. Tener un conflicto de baja intensidad.


Aquí me quiero detener un poco más.  Una novela se define como la historia de un conflicto, por lo que si este conflicto es débil la novela, por definición, será ligera.

¿Qué es un conflicto de baja intensidad? Aquel que se puede resolver con facilidad porque depende de una toma de decisión sencilla. Centrémonos en conflictos de la trama sentimental. Por ejemplo una intención (ella lo odia a él porque odia a los marineros. O él no puede estar con ella porque una vez su antigua novia lo traicionó).  Este tipo de conflictos funcionan y nos van a mantener la tensión al comienzo de la obra, pero más adelante tendremos dificultades para hacer una obra sostenible ya que la resolución del conflicto es tan fácil como cambiar de opinión. ¿Cómo lo resolvemos si nos encaprichamos de un conflicto de intensidad baja? Pues concatenando conflicto, por ejemplo… pero ese no es el objeto de este artículo. Ya lo veremos en otra ocasión.

Puede haber conflictos de media intensidad (ella está casada por lo que la decisión que tiene que tomar para resolver el conflicto es más delicada; o él es el asesino de su hermano, por lo que de nuevo la resolución del conflicto requiere de más esfuerzo) que aportarán una mayor tensión hasta conseguir su resolución. 

Y lo ideal sería diseñar conflictos de alta intensidad aunque no siempre es posible (él fallece a mitad de la novela o ella debe acabar con él si no quiere morir) cuya resolución es complicada, y más si queremos que sea creíble, lo que por sí solo es capaz de mantener un buen impulso hasta el clímax de la novela.

4. Carecer de impulso.


Una novela romántica debe estar construida bajo la estructura del impulso. ¿Y qué es esto? Que sea capaz de generar continuos enigmas en el lector, a la vez que va resolviendo otros. Nos da igual el subgénero (Sentimental o Paranormal), pero al lector siempre debemos ponerlo en la posición de necesitar pasar una página más antes de cerrar el libro hasta la próxima lectura.

5. Carecer de estructura.


Y la novela se diluye. La estructura es el armazón, la percha sobre la que se construye el argumento. Si no calculamos adecuadamente cada uno de sus puntos de fuerza, de giro, la novela se desplomará como un castillo de naipes.

6. Usar protagonistas estereotipados.


En la novela de género en general y en la romántica en particular es habitual el uso de personajes estereotipados. Personajes manidos, demasiado leídos, demasiado predecibles. La secretaria lista, el guerrero sensible, la noble inconformista, el ligón sobrado. Huyamos de ellos o al menos démosles un toque que los haga impredecibles. Busquemos a nuestro alrededor y localicemos nuevos perfiles para nuestros protagonistas.

7. Usar secundarios tan atractivos como los protagonistas.


Me lo encuentro más veces de lo que imaginas y suele tener que ver con la falta de un diseño previo de la novela. No podemos olvidar en ningún momento que una novela romántica cuenta la historia de dos personajes concretos y que los secundarios que aparecen en ella tienen como función ayudar a que esta historia sea más interesante (por contraste, apoyo, dimensión, antagonismo, etc.) Pero cuando perdemos esto de vista de pronto el lector se encuentra más interesado en la vida de una pareja de secundarios que en la de los protagonistas… y entonces nuestra novela ha fallado.

8. No conocer a fondo los personajes.


De los protagonistas debemos saber tanto como para poder insuflar en el lector una imagen física y psicológica de ellos con las mínimas palabras posibles.

Cuando los crees, esfuérzate por conocerlos a fondo porque después, cuando diseñes los obstáculos que interpondrás en su camino, su forma de enfrentarse a ellos debe ser coherente. No podemos diseñar  a una chica tímida pero segura de sí misma, o a un caballero déspota pero emotivo.

Un truco que siempre aconsejo: conoce los secretos más profundos y los deseos más íntimos de tus protagonistas. Lo secretos paralizan y los deseos nos hacen avanzar. Éstos no tendrán que aparecer en la novela, pero los conocerás casi como a tu amigo íntimo, de quien lo sabes todo.

9. Dejar que los personajes se “desarrollen”.


En verdad es una proyección de lo anterior. No hay nada tan desalentador que cuando se está leyendo una buena novela los personajes pierdan consistencia. Algunos autores dicen que se debe a que simplemente los han perfilado y han dejado que él o ella viva mientras la novela avanza. Si se hace con maestría esto es perfecto. Si no, vemos que el personaje se nos cae de las manos.

10. No saber qué obstáculos deben superar los protagonistas.


Como decíamos al principio, una novela es la historia de un conflicto y cuando nuestros protagonistas transitan por el conflicto salen de él transformados. Desde el principio de la novela debemos saber en qué dirección irá esa transformación (el bueno se vuelve malo o la tímida intrépida) y diseñar los obstáculos que pongamos en su camino para conseguir este fin.

11. Pensar que los escenarios deben ser solo atractivos.


Es un error muy común diseñar el espacio para que sea bello, atractivo, deslumbrante. Nada más lejos de la realidad. El escenario tiene una dimensión narrativa y creo que lo vas a entender con un ejemplo: imagina a un hombre que besa apasionadamente a una mujer. Tendremos un efecto distinto si esto lo hace de madrugada, en una fiesta que está a punto de terminar, o en el claustro de un convento mientras las monjas rezan maitines.

12. No ubicar al lector.


El lector siempre debe saber dónde se encuentra por lo que una novela lleva insertado un mapa invisible. Han caído en mis manos muchas novelas más o menos acertadas donde he sido incapaz de descubrir en qué lugar estaba en cada momento.

13. Diseñar escenarios estáticos


En una novela diseñamos un número de escenarios que muchas veces se repiten una y otra vez en la obra; la sala del gimnasio, la cafetería de la amiga, el baño, etc. Pues bien, estos escenarios deben cambiar en función del tono dramático de la escena. Veámoslo con un ejemplo: dos escenas que se desarrollan en un salón de una casa. En la primera ellos se conocen por primera vez, por lo que el salón es frío, poco acogedor, ordenado. En la segunda se despiertan después de haber hecho el amor, por lo que está desordenado, lleno de flores, con olor a la panadería de abajo.

14. Pararse en el espacio, no en el ambiente.


Muy habitual también encontrarnos con escenas donde el espacio es descrito con minuciosidad (un baile por ejemplo), pero en absoluto el ambiente. Cuando es este último el que da carácter a la escena.

15. Ser planos.


Hablando de escenarios, debemos huir de lo estándar. Mil novelas y mil escenarios parecidos; la cabaña en la montaña, la mansión prodigiosa, el castillo en el lago. Es importante en la fase de diseño de la novela que nos esforcemos por buscar escenarios distintos, novedosos.

16. Perder el norte.


La documentación es el norte. No más castillos escoceses en el siglo XII con grifos de agua caliente y fría en un baño con bañera.

17. No acotar el tiempo.


No acotar el tiempo de nuestra novela es un error que nos puede salir caro. Yo le pregunto a mis alumno ¿Cuándo se desarrolla tu novela? Y me contestan, hoy mismo, o en la Edad Media, o en la Guerra Civil. La respuesta correcta es del 14 de enero de 1868 al 13 de febrero de 1869, porque así no erraremos en cosas tan sencillas como si nuestros personajes tienen que vestir de invierno o de verano, si hay festividades, o guerras, o epidemias, si llueve o nieva o el sol quema.

18. No tener en cuenta la climatología.


He leído muchos borradores donde me ha costado trabajo creer que estoy realmente donde el autor dice que se desarrolla la novela. Un día hacía frío y al siguiente se morían de calor, para el de más allá caer una nevada. ¿Por qué? Por lo mismo que el punto anterior.

19. Volverse loco con los flashback.


El flashback es un buen recurso para no tener que retrotraernos demasiado al explicar los antecedentes de nuestro conflicto, pero hay que usarlo con mesura. Recuerda las normas: debemos dejar claro al lector que vamos a retroceder en el tiempo, quién, a dónde, durante cuánto tiempo… y que hemos vuelto.

20. No tener una estructura temporal clara.


No es un error, pero suele causar extrañeza. Si durante 200 páginas nos hemos movido en un tiempo continuo, no suele dar buen resultado que en las 5 páginas siguientes hayan pasado 30 años y después otros 6 en las próximas 150. ¿No hay otra manera de resolverlo?

21. Elegir el narrador que más nos guste.


El narrador no es un capricho del escritor. Es una figura que tiene por objeto obtener el mejor resultado de nuestro argumento. Hay textos que funcionan bien con un narrador omnisciente, mejor con un protagonista y regular con un testigo. ¿Cuál debemos usar nosotros? Aquel que sea capaz de sacar el mayor partido a la historia que estamos contando.

22. Usar dos narradores “porque yo lo valgo”.


En mis cursos es habitual encontrar alumnos que me dicen que van a usar dos narradores (él, por ejemplo, y ella). Y yo siempre les pregunto que por qué. El uso de múltiples narradores es eficaz cuando cumple un objetivo (ejemplo “La mujer justa” de Sándor Márai), pero cuando se utilizan “porque me place” suelen llevar al lector a peguntarse… ¿Qué está pasando aquí?

23. No tener en cuenta las diferentes perspectivas.


En casos como el anterior, cuando un autor quiere destacar el punto de vista del otro protagonista, recomiendo que en vez del uso de doble narrador, se empleen cartas, e-mails, diarios, grabaciones, películas antiguas, etc. Todos elementos que nos permiten desprendernos del narrador principal sin demasiados artificios.

24. No tener en cuenta los diferentes puntos de vista.


En una misma novela y con un mismo narrador podemos contar la historia alternando de forma coherente los diferentes puntos de vista. Podemos ver una escena desde él, y la siguiente desde ella. Un ejemplo, aunque fuera de la romántica, lo vemos como una de las claves de “Canción de hielo y fuego”, de George R. R. Martin.

25. Conformarse con el primer resultado.


Sé que muchos narradores se nos agarran como sanguijuelas, pero siempre recomiendo, cuando se comienza a narrar la novela, probar con diferentes narradores. ¿Y si en vez de contarla con un narrador omnisciente la cuento con uno testigo? Hazlo, prueba, verás cómo te sorprendes.

26. Diálogos estereotipados y mal escritos ortográficamente.


¿Cuál es la clave de un buen diálogo? Que sea natural. Cuando nuestros personajes hablan debemos creernos lo que dicen. No puede sonarnos a artificio. ¿Eso significa que deben hablar como la gente de la calle? No. Deben hablar como los personajes de una novela, no como robots.
Igualmente muchos de los diálogos que me llegan están cargados de erratas en su ortografía, o están poco dinamizados, o son demasiado estáticos. Un buen diálogo, y más en novela romántica, es demasiado importante como para poner la novela en cuestión.

27. Texto mal formateado


Un texto debe llegar a una editorial en condiciones óptimas. Esto es: con una fuente fácil de leer como Times New Roman o Arial, en tamaño 12pp. Con el texto justificado en ambos márgenes. Sangrado suficiente en la primera línea de cada párrafo. Sin salto de líneas entre párrafos, e interlineado de 1,5 o 2. Nada más. Nada menos.

28. Baile de tiempos verbales.


Los tiempos verbales deben tener coherencia con lo que estamos narrando.  No podemos cambiar en un mismo párrafo de pasado a presente sin una justificación u objetivo.

29. Exceso de adverbios terminados en mente.


Cuéntalos. ¿Cuántos has insertado en una página? No es un error, pero dan un aspecto macilento al texto. Más de tres es excesivo. Más de cinco… debes de dejar de leer textos legales.

30. Mal uso de los gerundios.


El gerundio es una forma invariable del verbo que no indica ni el tiempo ni el género ni el número en que transcurre la acción. Usarlos mal es muy fácil por lo que es necesario que conozcas adecuadamente su funcionamiento. Te pongo un ejemplo para que lo veas: Se escaparon de la cárcel, tras lo cual huyeron al extranjero (correcto). Se escaparon de la cárcel, huyendo al extranjero (incorrecto). Encontrarás en la red decenas de guías de cómo usarlos.

Espero que este artículo te haya sido útil. Si es así, compártelo.

17 oct. 2013

Gracias a Anele por haber nominado mi blog al premio Lovely Blog


Lo desconocía hasta que Anele me dio esta agradable sorpresa. Indagando sobre el premio me ha parecido un mecanismo más que interesante:  Un vez me nominan  lo agradezco a mi nominador, contesto a las preguntas que ha dejado en su blog, nomino a otros blogs que me gustan, los aviso de que deben contestar a las preguntas... y los blogueros nominados repiten la misma secuencia. Es una forma original y muy viral de hacer una votación. Así que vamos allá.

Gracias Anele por haber pensado en este blog. Tú que tienes experiencia y capacidad sabes el esfuerzo que hay detrás y cuántas horas y puntadas suponen un artículo. Desde aquí os recomiendo que sigáis http://historiasanele.blogspot.com.es. Es un blog sorprendente de relatos. Yo suelo leerlos por la mañana, antes de salir a trabajar, y son todo un estímulo.

Lo siguientes que tengo que hacer es contestar a las preguntas que ha dejado Anele.

1. ¿Cuál es tu momento favorito para escribir?

Por la mañana sin duda, muy temprano. Soy gorrión, no lechuza. A las 6:15 suena el despertador y hasta las 8 de la mañana soy feliz. Sin ruidos, sin carreras. Solo yo y mi ordenador. 


2. Qué te motiva a seguir escribiendo tu blog. 

Al ser un blog técnico, pensar que una sola persona lo va a poder leer, le va a interesar, y va a sacar algo bueno de él.


3. Cuál es tu frase favorita.

Muchas, claro, pero me viene a la cabeza ésta genial de Oscar Wilde: "Me gustan los hombres con futuro y las mujeres con pasado"


4. Cuál ha sido tu mayor logro.

Mantener los pies en la Tierra y la cabeza en la Luna. Sin duda.


5. Cuál es tu película favorita.

También difícil de responder porque vuelven a ser muchas. Por elegir una voy a por Ettore Scola y su "La noche de Varennes", de 1982. Con humor, amor, y buen tono escenifica la diversidad social en los años de la Revolución Francesa.


6. Qué o quién te sirve de inspiración.

No creo en la inspiración, creo en el trabajo. Todos los días, una par de horas escribiendo... y siempre llega.


NOMINACIONES DE DOCERAZONES:

Y ahora vamos con mis nominaciones. Difícil porque sigo a muchos amigos blogueros, pero me arriesgo con cuatro que leo siempre que puedo:

El Blog de Olivia Ardey: Lo sigo porque me parece que reúne todo lo que debe contener el blog de un autor. Como todo en ella es específico, desordenadamente ordenado y muy, muy claro.

Historias de Anele: Para quien quiera que le corra la sangre por la venas. Sus relatos te podrán gustar más o menos, pero no parecer indiferentes.

Sutherland: Es el blog de Patricia Sutherland. En él encontrarás, de forma alterna, noticias sobre su obra y reflexiones sobre la vida. Todo escrito con la maestría y frescura que nos tiene acostumbrados.

El Blog de Lydia Leyte: Reconozco que es una debilidad, pero las palabras de Lydia tienen algo dulce que, junto con un buen café, te alegran el día.



Espero, blogueras, que os haga tanta ilusión como a mí cuando recibí el mensaje de Anele. Y una vez nominados , vamos con sus preguntas:

1. ¿Cómo te gustaría que fuera tu blog dentro de cinco años?

2. ¿Cuánto tardas en escribir un artículo?

3. ¿Qué blog sigues sí o sí?

4. ¿Cuál consideras que es tu mejor entrada?

5. ¿Por qué recomendarías que leyeran tu blog?

Gracias de nuevo, Anele. Eres genial.

14 oct. 2013

Cinco claves para construir grandes personajes

Los personajes son la acción, por lo tanto es fundamental que sepamos cómo funcionan. Grandes argumentos se tambalean a causa de un personaje mediocre. Argumentos no tan brillantes consiguen resaltar si los protagonistas tienen el carácter necesario.

En este artículo vamos a repasar cinco claves que nos ayudarán a comprender el funcionamiento de los personajes dentro de una novela y que encajan como un guante en la narrativa romántica. Para ello nos basaremos en cinco teorías literarias que explican el funcionamiento de nuestros protagonistas y nos ayudarán a verlos desde fuera. Cinco formas de entender qué hacen dentro de nuestra trama, de nuestra estructura. Cinco nuevas perspectivas a la hora de concebir a tus protagonistas.


CLAVE 1. Definir qué tienen y qué desean: la “Teoría de lo limitado y lo ilimitado”.


La primera teoría de nuestra lista la formuló George M. Foster para intenta explicar el funcionamiento de los personajes dentro de la novela. Foster se preguntó cuál era el punto de partida de los protagonistas pues si llegábamos a entenderlo nos sería más fácil explicar su tránsito por el argumento.

Llegó a lo conclusión de que era necesario definir qué tienen estos personajes al comienzo de la obra y qué desean alcanzar cuando ésta concluya. Observa que con un planteamiento tan sencillo acabas de encontrar la senda de las acciones que debes diseñar para tus protagonistas.

Foster observó que los héroes y las heroínas partían habitualmente de una situación que denominó como de bienes limitados, es decir, de una carencia. Esta limitación podía ser de tipo Material cuando, por ejemplo, el héroe vive en la pobreza o existe un bien al que no tiene acceso (una fortuna, una herencia, una casa, un trabajo, un reino, la salvación espiritual, etc.) También podía ser una carencia de tipo Cultural, en este caso debes imaginarte que nuestro protagonista desconoce algo esencial para el desarrollo de la historia, como un secreto, un hecho concreto, el nombre del asesino. Hay un conocimiento limitado cuyo descubrimiento hará que la suerte del personaje mejore. Por último este bien limitado podía ser Personal, como cuando uno de los protagonistas no puede tener al otro a causa de un impedimento (está casado, su padre se niega, hay un odio entre familias, etc.)

Tú, como escritor o escritora, debes detectar cuáles son los bienes limitados de tus protagonistas para saber qué tipo de aventuras has de diseñar con el objeto de que puedan obtenerlos.

¿A dónde debes llevarlos?, pues a una nueva situación; la de bienes ilimitados, que sería el estado óptimo para los protagonistas de nuestra novela al final de la misma.

Una vez entendida esta teoría tan simple, podemos subvertirla; el personaje puede comenzar teniendo una situación de bienes ilimitados y un factor cualquiera provocará que retroceda a una situación de bienes limitados. Así, las novelas presentan en ocasiones la caída de una persona o una familia (una quiebra, por ejemplo, detonante habitual de las novelas Regencia). O comienzan con una ruptura.

Me parece interesante esta teoría porque te ayuda a crear argumentos desde la necesidad de los protagonistas.


CLAVE 2. Definir qué intercambian: la “Teoría del don”.


La segunda teoría se centra en aquellos elementos que pueden pasar de uno a otro personaje. No tienen por qué ser materiales, sino culturales, espirituales, emocionales. A estos “elementos” vamos a llamarlos “dones” y se convierten en la moneda de cambio de nuestro entorno.

Si observas a tu alrededor te darás cuenta de que en nuestra sociedad hay un intercambio constante de estos dones cuyo reparto más o menos equitativo origina alianzas, conflictos y relaciones de jerarquía.

Si somos capaces de entender la distribución de estos dones dentro de nuestra novela conseguiremos crear mejores perfiles para nuestros protagonistas.

Pero vamos a ver la aplicación práctica de esta teoría que se introduce con una pregunta. ¿Y si estos dones no se encuentran en las manos legítimas? Aquí tenemos la clave para generar un buen argumento y unos magníficos personajes. El/la/los protagonistas en la novela tendrán como objetivo devolver a su legítimo dueño los dones que le corresponden por derecho. Y de esta manera tan simple ya tenemos trazado la línea de desarrollo de nuestros protagonistas.

Observa que si miramos nuestra novela desde este punto de vista todo encaja: él se encargará de devolverle a ella el don de la confianza. Ella de restaurarle a él el don del amor. Ambos de salvar a su comunidad, o a su empresa, o a su familia, devolviéndoles a la situación correcta (la comunidad está a salvo, la empresa es próspera, la familia es feliz). De esta manera la novela adquiere forma de gesta y aumenta su la acción dentro de la trama. Durante esta travesía el protagonista necesitará la ayuda de los personajes secundarios, y esta restauración de los dones legítimos hará que salve las vicisitudes para lograr consumar su amor. Fíjate que de nuevo se trata de alcanzar una situación de bienes ilimitados.

Esta segunda teoría me parece interesante cuando queramos desarrollar argumentos que necesitan acción. Podemos utilizarla en subgéneros como la fantasía, la SciFi, el paranormal, ya que permite entender muy bien el papel del protagonista en una sociedad a la que quizá no pertenezca. Pero también en subgéneros más estáticos como la novela sentimental o la contemporánea si queremos insuflar acción a alguna de sus tramas.


CLAVE 3. Definir qué aporta: la “Teoría de lo abierto y lo cerrado”.


Cuanto mejor entendamos el comportamiento de un personaje mejor sabremos construirlo. Una forma interesante de entenderlo es meditando sobre lo que éste aportará a su entorno. Puede aportar la solución a un camino (funcionando como guía), el cuidado de su entorno (funcionando como proyector), la solución a un conflicto (funcionando como salvador). Son tantas que a veces nos confunden.

Con esta tercera teoría conseguimos llevar a la mínima expresión lo que aportan los personajes a su entorno, lo que nos facilitará la tarea al diseñarlos.

El enunciado es un poco abstracto, casi religioso. Dice que la apertura simbólica del cuerpo aparece tradicionalmente ligada al pecado y su cierre a la virtud. Es decir, los protagonistas heroicos deben tender a la austeridad. A la austeridad en todo, en el habla, en la comida y en lo sexual; por el contrario, los malvados tienen tendencia a ser lujuriosos, comilones, bebedores, charlatanes y bravucones.

Es curiosa la materialidad de esta teoría pues postula que los héroes ofrecen a la comunidad un gran beneficio a cambio de un gasto de dones mínimo (a cuántos héroes has leído que  al principio de la novela son silenciosos, austeros, huraños) por lo que la sociedad les recompensará rodeándolos al final de un aura de heroísmo o dignidad.

Por lo que respecta a la novela romántica, nos retrata los efectos del amor en el protagonista, ya que antes de caer rendidos por el amor, tienden a ser “malvados” (lujuriosos, infieles, bebedores, glotones). Pero una vez que han conocido a la protagonista (o  han conseguido su amor) se santifican, sólo mantienen relaciones sexuales entre sí y suelen ser austeros en sus costumbres.

Esta tercera teoría es interesante porque explica un comportamiento habitual en la novela romántica.


CLAVE 4. Definir por dónde se mueve: la “Teoría de los espacios anchos y estrechos”.


Parte de los postulados de Levi-Strauss y también es susceptible de ser aplicada a la novela romántica ya que está relacionada con la capacidad del protagonista para moverse por espacios que son difíciles de alcanzar para el resto (por ejemplo el acceso a una gruta, que solo él consigue debido a su habilidad como escalador). Lo vemos cuando nuestro héroe (o heroína) es capaz de atravesar pasadizos, escondrijos, desfiladeros, grietas, puertas cerradas, selvas espesas, etc. que están prohibidos a todos los demás. Esto reafirma su carisma heroico y le aporta mayor valor para el lector y la situación donde lo enclavemos.

Por supuesto, esta penetración en espacios dificultosos también puede tener un carácter sexual. De forma similar, a veces el protagonista tiene también la capacidad de moverse por espacios muy anchos y salir indemne de ellos mientras que su oponente perece: el aire, los desiertos, los mares, el espacio exterior, etc.

En el caso de la novela romántica, los héroes se someten a pruebas de penetración de lo más diversas por el amor de sus parejas: cruzan mares, escalan montañas, se esconden en grietas o se abren paso por la selva, desafían a una multinacional, abandonan su pasado, reniegan de sus privilegios, sacrifican su futuro.

Definir los espacios por los que transitarán nuestros personajes es vital para su diseño, ya que según se desenvuelva en ellos así se mostrará su perfil ante el lector.


CLAVE 5. Definir qué esconden: la “Teoría del secreto”.


Por último hablemos del secreto. Es otro de los nudos argumentales importante en muchas novelas, pues suele ser uno de los motores de la acción (¿y los personajes no son acción?) y porque si el protagonista consigue resolverlo desencadenará el fin de la obra.

Según algunas teorías, la importancia del secreto en las narraciones radica en que su poseedor establece una relación de dominio sobre quienes sufren esa falta del conocimiento. Es decir, el héroe es austero en sus palabras porque así puede administrar mejor sus secretos —sea su identidad secreta, sus poderes, su origen o la fuerza capaz de derrotar al villano— y guardarlos de sus enemigos. Pero si, por el contrario, el secreto ha sido impuesto al héroe por parte del malvado, que se niega a revelarle dónde está la princesa o cómo derrotar al enemigo, entonces aquél deberá ser capaz de destapar estos misterios para llevar a cabo su gesta.

La importancia del secreto puede observarse claramente en la novela romántica, donde los protagonistas encontrarán la solución en el clímax. También los antagonistas tienen secretos que quieren ocultar y que suponen su ruina cuando al final son descubiertos por el protagonista: son infieles a sus esposos, fingen estar enfermos, paralíticos o embarazadas para retener a sus parejas, etc.

Con cualquier de nuestros personajes románticos esta teoría nos va a funcionar bien.

Cinco teorías un poco rebuscadas, pero que nos permitirán trabajar nuestros argumentos con una base más sólida.

7 oct. 2013

10 respuestas a 10... “¿y si…?” que amargan la vida de un escritor ( Y PARTE 2)

Si la semana pasada adelantábamos las cinco primera herramientas sacadas del mundo de la empresa, el marketing, la comunicación y la psicología, ésta vamos con las cinco últimas. Espero que te sean útiles.
¿Y si no estuviera en el camino correcto? ¿Y si mis lectores descubren la trampa antes de tiempo? ¿Y si no soy lo que pienso? ¿Y si mi "prota" no parece creíble? ¿Y si me sobran (o me faltan) personajes?

6. ¿Y SI NO ESTUVIERA EN EL CAMINO CORRECTO?: EL MODELO DE LA ENCRUCIJADA.

La realidad es algo difuso que tenemos que interpretar y que a veces no percibimos claramente. No es única ni medible, sino que depende del punto de vista que tomemos, del momento emocional, de la información que manejemos. ¿Te has preguntado alguna vez si estás haciendo lo correcto como escritor? ¿Si estás dando los pasos adecuados?

Existe una herramienta más que interesante que se utiliza en psicología para contrastar realidades. Se conoce como Modelo de la encrucijada y nos puede ayudar a visualizar quienes somos y qué paso debemos dar a continuación.  Nos ayudará a saber si vamos o no por el camino correcto y nos abrirá diferentes vías a seguir.

Para empezar a aplicarlo tenemos que hacernos una serie de preguntas y ser sinceros con las respuestas. Medítalas tranquilamente y no temas a lo que surja de ellas:

1.       ¿De dónde procedes?
2.       ¿Qué te parece realmente importante?
3.       ¿De qué tienes miedo?
4.       ¿Qué te estorba?
5.       ¿Qué personas son realmente importantes para ti?

Una vez hecha la lista,  observa los caminos que se abren ante ti. Son seis. Imagina, teniendo en cuenta la realidad anterior, que sucederá si recorres cada uno de esos caminos y qué resultados obtendrás:

1.       El camino que siempre has querido recorrer.
2.       El camino soñado.
3.       El camino sensato.
4.       El camino no recorrido.
5.       El camino recorrido.
6.       Un camino ya recorrido.

Hice este trabajo hace unos meses con un amigo escritor que se sentía estancado, desilusionado, sin salidas. Él, al final del proceso, eligió el camino nº 6. ¿Es el correcto? No lo sé, pero salió del estancamiento y ahora lo veo más feliz. Vamos a ver su ejemplo.

De dónde
Lo importante
El miedo
El estorbo
Las personas

Familia media de barrio obrero. Sin estudios universitarios pero dedicado a la escritura desde cuando recuerdo.

Ser feliz y estar bien conmigo mismo. Creo que de ahí parte la armonía de mi entorno y que los que me rodean sean felices.


Básicamente la inseguridad económica. Soy el sostén de mi familia y si algo saliera mal…

El tiempo. O la falta de él. No me permite hacer todo lo que quiero en mi carrera como escritor.

Mi mujer y mis hijas. Por supuesto el resto de mi familia y los amigos, pero sin ellas tres nada funcionaría.

El camino que siempre has querido recorrer

Me dedico a la escritura y mis ingresos provienen de ese medio. Vivo bien, mi familia tiene lo que necesita y tengo seguridad en el futuro.

El camino soñado

Mis novela se venden como rosquillas y cobro enormes adelantos. Vivo viajando a través del mundo, aprendiendo, ganando en experiencia, investigando mis escenarios antes de escribirlos.

El camino sensato

Intento mejorar mi agenda. Hablo con el jefe para conseguir algunas horas libres. Organizo mi casa para encontrar tiempo. Aprovecho ese tiempo para escribir con un plan trazado.

El camino no recorrido

Uno de ellos. No he probado en buscar a un agente literario.

El camino recorrido

Seguir como estoy, huyendo de los riesgos y escribiendo por las noches, cuando todos duermen. Quitándole tiempo al sueño.

Un camino ya recorrido

Cuando nos casamos tenía más tiempo para escribir. Lo hacía por las mañanas, mientras mi mujer dormía. Antes no me costaba trabajo levantarme temprano y es cierto que ganaba al menos una hora al día más para escribir de lo que tengo ahora.


7. ¿Y SI MIS LECTORES DESCUBREN LA TRAMPA ANTES DE TIEMPO?: LA VENTANA DE JOHARI.

Toda novela tiene un misterio que resolver y que se desvela en el clímax. A mí me gusta tratar todas mis novelas como si fueran de misterio. Es una forma de posicionarme ante la escritura que me ayuda a no soltar más información de la que debo para no dejar de interesar al lector. Pero a veces esto falla y las más veces es porque no tenemos muy claro qué tipo de información debe saber quién en cada momento de la obra. Un poco galimatías, ¿no? Pero existe una herramienta llamada La ventana de Johari  que nos permite organizar la información de manera sorprendente y nos ayudará a controlar en cada momento y por cada personaje lo que debe o no saber el lector. Veámoslo con un ejemplo y creo que lo entenderás.

Conocido por el lector

Listar qué sabe el personaje de sí mismo y le gusta revelar a los demás.
(Suele ser demasiada información, por lo que debemos dosificarla)


Listar qué sabe el lector del personaje, pero el personaje no lo sabe de él mismo.
(Nos ayuda a dar pistas al lector que ve cómo el personaje se mueve en terreno pantanoso del que él sabe la solución)

Desconocido por el lector

Lista qué sabe el personaje que no sabe el lector.
(Genera misterio porque no se dice en la novela hasta que interese. Es un recurso habitual para este fin)



Listar qué no saben ni el lector ni el personaje
(Y por lo tato sabe un tercero que se encargará de desvelar cuando necesitemos tensión)

Conocido por el personaje
Desconocido por el personaje

Observa que si manejamos bien esta información cuando estemos diseñando nuestra novela, no corremos el peligro de que se nos escape nada.

8. ¿Y SI NO SOY LO QUE PIENSO?: EL MODELO DE UFFE ELBAK.


Aunque nosotros estemos muy seguros, la imagen que proyectamos puede ser diametralmente distinta a nuestra realidad. Ya se decía en la antigüedad que había que conocerse a uno mismo. ¿Qué mejor camino que ese para tomar decisiones sobre nuestro próximo paso como escritor?

Para trabajar este punto vamos a utilizar un modelo conocido con el nombre de su inventor, Uffe Elbak . Parte del principio de que siempre estamos sujetos a cuatro puntos de vista distintos:

1.       Cómo nos vemos.
2.       Cómo nos gustaría vernos.
3.       Cómo nos ven los demás.
4.       Cómo les gustaría vernos a los demás

Para trabajar este modelo debes hacerte preguntas que sean importantes para ti. Que ayuden a reflejar la realidad sobre la que quieres cuestionarte. Vamos a trabajar un ejemplo con cuatro preguntas sobre cómo es de conocido un escritor ficticio (llamémosle Juan). Observa que cada pregunta la valoro del uno al diez, y después la llevo a un eje para trazar una imagen.

Si Juan  contesta las respuestas con sinceridad tendremos el dibujo de cómo se ve él. Si en cambio responde atendiendo a sus sueños, tendremos la imagen de cómo le gustaría verse. Si preguntamos a sus lectores, aparecerá la imagen de cómo lo ven los demás. Y si preguntamos a estos mismos lectores cómo lo vislumbran en el futuro, veremos cómo les gustaría verlo. 

Esta herramienta es útil porque nos permite poner juntas 4 realidades distintas. Si hay similitud entre ellas significa que nuestra visión de nosotros mismos y la que proyectamos son coherentes. Si hay grandes diferencias tendremos la evidencia de que nos estamos engañando. Por otro lado nos permite trazar el camino a recorrer si queremos perseguir nuestros sueños.


9. ¿Y SI MI PROTA NO PARECE CREÍBLE?: EL MODELO DE SINIUS MILIEU.


En novela romántica y erótica es muy habitual la contraposición de protagonistas provenientes de diferentes clases sociales (pensemos en 50 sombras de Grey).  Pero para que los personajes, dentro de su caracterización, resulten creíbles deben atender a las características propias de su ubicación.

Hay una herramienta estupenda conocida como el Modelo de Sinius Milieu que ayuda a determinar a dónde pertenece nuestro personaje, o a dónde debería pertenecer. Incluso nos ayuda a tener claras qué reglas va a violar para conseguir convertirse en un personaje tridimensional.

Imagina que tu protagonista es de clase media baja, más tradicional que moderno. Pues lo ubicaríamos en la parte baja izquierda del cuadro (Tradicional modesto). Ya sabemos algo más para completar su perfil. Si el transcurrir por el conflicto que le hayamos creado provoca un arco de transformación que le lleva a la zona media derecha de la tabla (Experimentalista), de nuevo tenemos una visión clara de cómo debe ser realmente este personaje al finalizar la novela. Vamos a verlo.




10. ¿Y SI ME SOBRAN (O ME FALTAN) PERSONAJES?: EL MODELO DE HUECO DE MERCADO.


La única razón de la existencia de un personaje es que cumpla una función dentro de nuestra novela. Si no es así tenemos que deshacernos de él, por muy cruel que nos parezca. Este principio (personaje = a la función que desempeña) es inviolable, pero no da respuesta a la cuestión de si son muchos o demasiado pocos los que pueblan las páginas de nuestro manuscrito.

Para descubrirlo vamos a utilizar una herramienta usada en marketing con el fin de descubrir los huecos de mercado para generar nuevos productos y servicios. En el mundo de la empresa se utilizan tres variables concretas (Prestigio, Sensibilización y Rentabilidad), pero nosotros podemos usar las variables que nos inquieten y que queramos testar. Por ejemplo, no tienes claro que en tu nueva novela coral los secundarios estén bien repartidos y diferenciados.  Pues bien, trazaremos tres ejes (por ejemplo uno para los personajes secundarios de apoyo, otro para los de dimensión, y un tercero para los que funcionen como catalizadores). Los vamos a trazar para crear un escenario tridimensional (X, Y, Z). Y vamos a  ubicar cada personaje  de nuestra novela (cada punto negro) en función de cómo se comporta en cada uno de estos tres aspectos. Una vez hecho analizamos el resultado de su proyección en el espacio. Observa que tenemos tres personaje de apoyo con un ligero perfil de dimensión muy similares. Esto nos puede decir que podemos refundir sus funciones en uno solo (círculo azul), y a los otros dos podemos darles funciones de dimensión, ya que apenas tenemos personajes que las desarrollen (círculo rojo).



Espero que este artículo, que he dividido en dos partes debido a su extensión, te sea útil. La semana próxima, más.