Ocho autoras nos ayudan a descubrir las claves del éxito en la novela romántica.

A nadie se nos escapa que la tarea de escribir una novela es, cuanto menos, ardua. Y la de publicarla más difícil aún. Por eso para el artículo de hoy me he preguntado ¿Cómo lo han hecho otros? ¿Qué pasos han dado aquellas autoras de novela romántica ya consagradas? ¿Y aquellas que están empezando con tan buen tino? Y eso he hecho, preguntar. Veamos cuáles han sido las respuestas de ocho grandes damas de la novela romántica de un lado y otro del Atlántico: Jo Beberley, Shirlee Busbee, Olivia Ardey, Nieves Hidalgo, Carla Crespo, Andrea Milano, Mar Carrión y Marisa Grey.

A Olivia Ardey le dijeron que al ser su primera obra una novela de vaqueros le sería  muy difícil publicarla (el idiota que se lo dijo fui yo mismo, para que veas lo acertado que a veces estamos lo editores). Ante esta perspectiva ella optó por mandar su carta de presentación a muchas editoriales a la vez. La mayoría no respondieron, pero a unas cuantas les llamó la atención y le pidieron el texto completo; de éstas, dos se interesaron en firme. Cuatro meses después del envío de las cartas, La Esfera de los Libros le comunicó su intención de inaugurar su nueva colección Romántica con esa novela y la de otra autora canadiense. Tres meses después, «Dama de tréboles» estaba en las baldas de las librerías, convirtiéndose así en el primer western romántico histórico escrito en castellano que se publicó en España.

El caso de Nieves Hidalgo fue diferente.  A pesar del terror que le provocaba hizo caso a una buena amiga y envió «Lo que dure la Eternidad» a un concurso. No quedó ganadora, pero el manuscrito llegó a manos de Ediciones B, se interesaron por él y le escribieron diciéndole que querían publicarlo. La sorpresa fue mayúscula. No se lo creía y me dice que aún sigue sin creerlo. Lo demás vino rodado: le pidieron una segunda novela y luego una tercera que se publicó con miles de ventas. Y siguieron solicitándole más. En el caso de Nieves esto no le cogió de improviso porque tenía unos 30 manuscritos en borrador. Fue Planeta quien se puso en contacto con ella para decirle que quería publicarla, y ahí sigue.

Cuando le pregunté esto mismo a Shirlee Busbee me dijo que en su caso no fue un camino habitual.  Ella era gran amiga de Rosemary Rogers («Sweet savage love») quien prácticamente le arrancó de la máquina de escribir las primeras 250 páginas de «Gypsy lady» (publicada en castellano como «La gitana») y se las envío a su editor de Avon.  A éste le entusiasmó y el resto es historia.

Carla Crespo también tuvo suerte. Ella optó por formarse como escritora y mandó su primera novela, «No reclames al amor», al premio HQÑ de la editorial Harlequin. Aunque no ganó decidieron publicarla así que ese arduo y duro camino de enviar ejemplares a diferentes editoriales y esperar meses a que le dieran una respuesta no tuvo que sufrirlo. A veces hay que estar en el concurso adecuado con la novela adecuada.

La argentina Andrea Milano siguió un camino similar. Su «Pasado Imperfecto» se publicó en diciembre del 2007 gracias a la convocatoria de la editorial Vestales para la recepción de manuscritos. Ella no tenía nada preparado pero en poco más de noventa días la novela estaba lista y corregida. Seis meses después la llamaron de la editorial para decirle que les interesaba su manuscrito y esa noche no pudo dormir de la emoción. Desde ese momento ha crecido a un ritmo bastante vertiginoso ya que publica entre 2 y 4 novelas al año.

Para Mar Carrión, como para muchas otras autoras, el mandar cartas a una u otra editorial fue su comienzo, pero justo en medio de ese proceso se cruzó en su camino la convocatoria del III certamen de novela romántica de la editorial Terciopelo. En su caso solo tuvo que esperar unos cuantos meses hasta que se falló el concurso y su novela «Bajoel cielo de Montana» fue ganadora.

Un camino similar al de Mar y al de Nieves fue el de Marisa Grey. Una amiga y su marido la animaron a presentar «Cadena de favores» al certamen organizado por el sello Vergara y la web El Rincón de la Novela Romántica, tras haberlo intentado mandando el manuscrito a algunas editoriales. Como lo hizo sin esperar mucho la sorpresa fue mayúscula cuando la llamó la editora de Vergara en noviembre para darle la maravillosa noticia: era la primera finalista y querían publicarla.

Para la autora inglesa Jo Beverley el principio fue unirse a un grupo de escritura para aprender más y mejorar. De ahí a publicar solo fue un salto.

Como vemos el primer paso en la mayoría de ellas consiste en la perseverancia, mezclada con la suerte y por supuesto la calidad. Unas han elegido el camino de mandar manuscritos a diferentes editoriales sin desanimarse, otras el de los premios literarios. Todas tienen en común el que un editor o editora con vista ha sabido ver el potencial que hay detrás de cada una de ellas… pero… ¿Cuál consideran ellas mismas que es el factor de su éxito?

Cuando se lo pregunté a Olivia Ardey me dijo que la clave está en la originalidad en el planteamiento de los escenarios y las tramas entrecruzadas. Nadie me negará que los libros de Olivia son muy cinematográficos, como si estuvieras viendo una película. También los personajes, que alcanzan una gran empatía con el lector.

Nieves Hidalgo aún se plantea qué es el éxito. Por eso no lo mide por la cantidad de libros publicados sino por el cariño que, día a día, recibe de las lectoras. A cambio, intenta contestar sus e-mails, reseñas o comentarios casi a vuelta de correo hablando con ellas de tú a tú.

En el caso de Shirlee Busbee ella cree que la clave de su éxito fue estar en el momento adecuando con la obra adecuada. Su primera novela fue publicada por la editorial más importante de novelas históricas en su momento y en una época en que el romance histórico acaparaba el mercado. Shirlee incluso cree que en un momento como el actual quizá «Gypsy lady» no se publicaría, y mucho menos podría tener el éxito que tuvo.

Para Carla Creaspo una clave puede ser el tema que se trata, por ejemplo en su novela vemos aeropuertos y el trabajo que allí se realiza lo que resulta atractivo al lector.

Andrea Milano cree que una clave de éxito puede ser la pasión con la que se escribe, el darlo todo por el lector. Eso se ve en el resultado y los lectores son capaces de apreciarlo.

Cuando hablé con Mar Carrión me comentó cómo se esfuerza en crear personajes con los que las lectoras y lectores puedan sentirse identificados, personajes complejos, con muchas aristas y muy desarrollados psicológicamente.

Marisa Grey quiere fiarse de sus lectoras cuando comentan que su clave de éxito es la ternura que despiertan los personajes, la ambientación y la sencillez de la historia. Ella coincide con Andrea en que hay que creer en lo que se escribe, pensar detenidamente la historia, escribirla y una vez terminada, darse un tiempo para volver a corregirla y atar los cabos que pueden quedar sueltos.

Y en eso mismo coincide Jo Beverley, pues cree que la clave del éxito es disfrutar con lo que se escribe en lugar de tratar de escribir según las últimas tendencias del mercado, aprendiendo todo el tiempo y no apresurándose. Ella afirma que hizo cada uno de sus libros lo mejor que puedo en ese momento.

Si te fijas bien las ideas se repiten entre nuestras autoras: creer en lo que se escribe, intentar ser originales, trabajar a fondo los personajes y darlo todo.

Por último, y ya que este artículo se publica en un blog, les he preguntado a nuestras autoras qué importancia tienen las redes sociales para un escritor.

Olivia Ardey cree que son el escaparate perfecto para darse a conocer y, sobre todo, para mantener un contacto de tú a tú con los lectores. Ella cree que para llegar al lector es imprescindible que se nos vea y se nos lea.

 A Nieves Hidalgo no le cabe duda de que a estas alturas las redes sociales son muy importantes para dar a conocer cualquier cosa, y las novelas no podían ser menos. Cree que el blog o la web de cada autor es esencial, pero nada serían sin Facebook, Twiter u otras.

Shirlee Busbee cree que son importantes pero que lo más importante es escribir un libro excelente. Las redes sociales ayudan pero no está segura de qué papel desempeñan en el éxito o fracaso de un libro.

Carla Crespo destaca la importancia de las redes sociales especialmente para quienes publican en formato electrónico. Ya que permiten estar en contacto con editoriales, autores y lectores y a la vez estar al día de las noticias, informar a los seguidores e interactuar con ellos.


Para Andrea Milano las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para todos.  Cree que sin duda la presencia en las redes es un excelente modo de llegar a los lectores, de que se acerquen a las obras, comenten, critiquen, recomienden.

Mar Carrión está segura de que las redes sociales son importantísimas, y es necesario (además de divertido) tener cierta presencia en ellas si se desea que una obra se conozca. Apunta que también tienen un efecto “boca a boca” que se propaga a una velocidad sorprendente entre los círculos de amistades.

En el caso de Marisa Grey ella piensa que las redes sociales son básicas actualmente porque llegan a todos los rincones, cualquier palabra publicada en las plataformas como Facebook, Twitter o las web y los blogs se multiplica. De modo que cuando se habla de una novela o un autor, miles de lectores leen esas opiniones, y en muchos casos se hacen eco de ellas.


Y por último Jo Beverley piensa que en estos días son una forma importante de conexión con otros escritores y con los lectores, pero que tienen el peligro de quitar mucho tiempo para escribir. Como ves todo vuelve al libro.


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