¿Cómo trabajar el erotismo en una novela?

El erotismo es uno de los recursos más poderosos para dinamizar una novela. Sobre todo en el género romántico, aunque es extrapolable a cualquier otro género pues sus mecanismos son idénticos.

Tras el éxito de «Cincuenta sombras de Grey» de E.L. James o de “Pídeme lo que quieras” de Megan Maxwell se ha naturalizado el género como uno más, saliendo de esa especie de clandestinidad al que estaba relegado dentro de las estanterías de muchas librerías y bibliotecas.

Con este artículo vamos a meditar sobre la construcción del erotismo en la novela y trataremos de aportar ideas que sean útiles y fáciles de aplicar.

¿POR DÓNDE EMPEZAR?
Como es habitual lo mejor es hacerlo desde el germen de la idea. Desde el primer fogonazo de una intuición que más adelante se convertirá en nuestra novela. Esta IDEA BASE es el origen de un argumento, ya sea de una obra completa o de una trama específica, pues cuando abordamos el erotismo en la novela romántica podemos hacerlo desde dos puntos de vista.


  1. Vamos a escribir una novela erótica.
  2. Vamos a introducir una línea o trama erótica dentro de una novela de cualquier otro género.

La diferencia entre una y otra va a estribar en que en la primera la trama erótica va a convertirse en la trama principal de la obra, mientras que en la segunda la trama erótica es una trama más que aportará dinamismo y tensión (en este caso, sensual) a la obra.

Desde esta perspectiva tendremos pues que partir desde dos ideas base diferentes para desarrollar dos objetos literarios distintos:


  1.       NOVELA ERÓTICA: debemos centrar la obra sobre una relación erótico-sexual.
  2.     TRAMA ERÓTICA: debemos aprovechar el impulso erótico como idea base de esta trama.

Vamos a ver ambas ideas base, pues son fundamentales para imbuir de erotismo nuestra obra.

Veamos dos ejemplos antes de continuar:

NOVELA ERÓTICA: Los protagonistas vinculados por el deseo como fuerza motora
Él trabaja para ella, y desde el primer instante la desea. Hace todo lo posible por consumar su pasión, a costa de todo, sin importarle nada, ni el amor ni su trabajo.
TRAMA ERÓTICA: Una trama erótica dentro de una novela histórica
En una novela histórica completamente trazada, diseñamos la trama erótica entorno a la personalidad del personaje masculino, un guerrero frío y distante. Ella decide romper el hielo ya que siente un deseo por él que no sabe explicar.


LA IDEA BASE EN LA NOVELA ERÓTICA.

 La Idea Base en la novela erótico romántica debe ser un conflicto sexual al que se supeditará un conflicto amoroso.

Observa que acabamos de supeditar el amor al sexo, una de las claves en este subgénero
romántico, pero aun así el amor sigue siendo parte fundamental de la historia.

Es por lo tanto la cualidad sexual lo que atrae a los amantes, y que, según avance la novela, se irá complementando con otras identidades (personalidad, aspecto,  etc.)

Al ver la obra desde este punto de vista, debemos ser capaces de generar una trama erótica (Idea Base) con suficiente potencia como para que sea capaz de dinamizar toda la novela y no caer doblegada a la trama romántica u a otra trama secundaria.

Recuerda que al escribir una novela romántica erótica el centro de la obra debe ser la relación erótico-sexual de los protagonistas.


LA IDEA BASE EN LA TRAMA ERÓTICA.

La Idea Base de la  Trama erótica, en cambio, suele aparecer después de que hayamos desarrollado la trama principal y/o romántica, por lo tanto estará supeditada por completo al perfil de éstas.

Esta dependencia es a veces la causa de que la tensión erótica de muchas novelas románticas sea escasa o nula, reduciéndose a una mera descripción de acciones eróticas más o menos aisladas.

Debemos huir de ello. Como trama independiente debemos imaginarla a partir de una idea base propia, que genere su propia tensión y aporte a la totalidad de la obra un nuevo valor añadido.

Recuerda que al escribir una trama erótica dentro de una novela romántica de cualquier género, debes partir de una idea base original y diferente al resto de las tramas.


LAS TEMÁTICAS ASOCIADAS AL EROTISMO

Bajo el epígrafe «Temáticas asociadas», queremos hacerte reflexionar sobre las temáticas que se pueden vincular al argumento erótico y que van  a ayudarte a trabajar de forma organizada este tipo de tramas.

Algunas temáticas asociadas pueden ser comunes a cualquier género. Otras son más específicas de algunos en concreto.  De cualquier manera, son una herramienta útil y muy utilizada para trabajar el erotismo.

Veámoslo con un ejemplo cuya temática asociada es la prostitución, en este caso masculina. Tomemos para ello un fragmento de Noche tras noche, de Joan Elizabeth Lloyd.

Entonces me garantiza que tendré un orgasmo dijo Melissa.
Yo no garantizo nada dijo la representante del hotel Eros—. Lo que dije es que si no queda satisfecha, se le devolverá el dinero.
¿Que no quede satisfecha significa que no tendré un orgasmo?
La voz de la mujer sonaba clara y educada.
Solo usted juzgará lo que esa palabra signifique. Nosotros garantizamos satisfacción a cada uno de nuestros clientes en cada visita. Escribió algunas frases en el ordenador, imprimió una hoja y se la entregó a Melissa—. Lea esto atentamente, y si está conforme con todas las condiciones, firme al pie.
Melissa leyó. El contrato decía muy poco, solo que ella pasaría una hora con un hombre que haría todo lo posible por satisfacerla. Ahí estaba de nuevo esa palabra: «Ah, bueno», pensó Melissa, «por mil dólares, será mejor que así sea, y si no, me devolverán el dinero». El contrato lo dejaba bien claro en todos los idiomas. Ella firmo.

¿Cuáles son, pues, estas temáticas? Pueden ser cualquiera que de alguna manera nos ayuden a transmitir una sensación sensual en el lector.

Veamos algunos ejemplos para que te hagas una idea pero, como siempre, si encuentras un mundo de temáticas original y particular tendrás mucho ganado:


  • La cocina, por su capacidad de estimular los sentidos, al igual que el sexo.
  • La alegría, por aportar una perspectiva positiva y luminosa.
  • La sordidez, precisamente por lo contrario.
  • La soledad, por ser un detonante de posibles pasiones.
  • La culpa, por su dualidad de impulsora de acciones erráticas o nobles.
  • Los celos, como motor pasional e irracional.
  • Etc.

Observa que de cada uno de estos temas, así como de muchos otros, podemos extraer un hilo conductor coherente que nos ayude a generar una trama erótica diferenciada.


LA VOZ PROPIA EN LA NOVELA Y LA TRAMA ERÓTICA

A quienes hayáis participado en algunos de nuestros cursos (puedes descargarte el catálogo AQUÍ o preguntarnos en info@lamaquinachina.com), sabréis de la importancia que le damos a la voz propia, esa cualidad que cada autor/a debe tener y que le diferencia del resto.

Pues bien, en narraciones de perfil erótico, la voz propia adquiere una mayor dimensión porque, como hemos visto, es precisamente la frescura, la originalidad, lo sorpresivo, una característica intrínseca al erotismo.

¿Dónde encontramos nuestra propia voz en la narración erótica? Debemos buscar en nuestros propios deseos, tanto los confesables como los inconfesables. Esa es la mejor fuente de inspiración y desde luego la más práctica. Después podemos ver con qué deseamos relacionar el erotismo de nuestra novela o nuestra trama… ¿con el poder, con la confraternidad, con la sumisión, con la ternura?
Desde ahí es desde donde debemos escribir, no sabemos si consciente o inconscientemente, pero es el filón desde el que debemos partir. También podemos escribir desde nuestras fantasías, o desde nuestras frustraciones, desde nuestros éxitos o desde nuestros fracasos o deseos insatisfechos.  De alguna forma puede tratarse de escribir lo que nos gustaría experimentar, amparado por el velo de nuestra imaginación.

«Es escribir desde las vísceras, para conseguir un texto sentido y sensual.»


EL TRASFONDO DEL HECHO ERÓTICO

“La eficacia de todo relato, ya sea cuento, novela o ensayo, depende en buena medida del uso adecuado de la voz narrativa y del punto de vista del narrador”

Esta máxima podemos resumirla en tres puntos:


  1. El enfoque que demos a nuestra narración debe ser erótico.
  2. El formato en que la contemos debe facilitar el hecho erótico.
  3. El tono que emplee el narrador debe transmitir erotismo al lector.

Veamos un mismo texto erótico visto desde dos enfoques distintos. Usemos para ello un texto de Angela Knight (La esclava del pirata):

Me elevaba desnuda, con un collar de plomo oprimiendo mi garganta. Cada una de mis muñecas limitaban con el codo opuesto de tal manera que echaba hacia atrás mis hombros y empuja mi pecho desnudo hacia delante en una lasciva demostración. Hacía mucho frío en el cuarto, y este escalofrío puso mis pezones vergonzosamente duros. Pero mis mejillas resplandecían ardientes. Casi podía sentir las hambrientas miradas fijas de mi audiencia masculina deslizándose sobre mí como ácido, quemando mi piel desnuda, despojándome de mi orgullo.

Cambiemos el enfoque de la obra

Entré en la sala y la vi sobre la plataforma. A pesar de estar atada y desnuda, parecía segura de sí misma y desafiante con todos aquellos hombres que la miraban con lascivia.  Le habían colocado el aro de la vergüenza en el cuello, pero aun así seguía erguida, con la cabeza alta y los pechos alzados, duros y poderosos.
Ese fue el día que decidí que aquella mujer debía ser mía. Lo demás ya forma parte de la leyenda.

EL ENFOQUE es desde donde vemos la obra. El lugar que ocupamos para contar nuestra historia.
No es lo mismo que nos ubiquemos de parte de un personaje o de otro, desde una ideología u otra, desde un sentimiento u otro, desde una perspectiva léxica u otra, etc.

¿Desde dónde se debe enfocar el erotismo? Va a depender de lo explosivo que queramos que sea para el lector.  Podemos verlo desde las zonas más oscuras (como el voyerismo, el fetichismo, el incesto) o desde otras más luminosas (el amor, la amistad, la experimentación).

EL FORMATO adquiere un papel relevante en la narrativa erótica ya que apoya la faceta
sorpresiva tan en consonancia con el género.

Podemos formatear nuestra novela o trama erótica como una carta, como un diario, como una confesión, como algo que alguien cuenta a otro, como un manual de instrucciones…

EL TONO es la sangre de la narrativa. Es el aire que adquiere el relato a partir de la forma de contar que decide el narrador y que marcará la esencia de la obra. Imagínate hasta qué punto es importante el tono en una escena erótica.

Podemos narrarla con un tono divertido, o desenfadado, o vulgar a propósito. Podemos hacerlo con un tono distinguido, o apasionado.

Dependiendo del tono que aportemos a nuestra narración así influirá en la percepción del lector.

Para terminar veamos una misma idea base con tres enfoque, formatos y tonos diferentes:

¿Has tenido alguna vez la sensación de volverte del revés? Eso es lo que me pasaba cuando Ángela, en un descuido, me tocaba la mano para contarme cualquier cosa. Después se retiraba el cabello de la cara, repetía ese curioso tic de pellizcarse los labios, y volvía a colocar su mano sobre la mía. En ese momento yo imaginaba que era su cuerpo sobre mi cuerpo. Mi sexo dentro de su sexo.

«Querido Juan, algunas mujeres son así. Unas desaprensivas.»  Escribió Alberto sobre la servilleta de papel mientras notaba que algo en su entrepierna tomaba vida propia pues Ángela  no dejaba de tocarle la mano, sus labios, la mano, el pelo, la mano… y él se horrorizaba de que en cualquier momento tendría que levantarse y dejar en evidencia su situación.

—¡Basta! —gritó Alberto. El salón de té quedó en silencio, como si un hipopótamo acabara de lanzar un bramido. Incluso tía Ana enmudeció.
—¿Te sucede algo?, ¿te has puesto enfermo? —le dijo Ángela cogiéndole la mano.
Él la miró horrorizado, como si ella fuera Fu Machú y sus  dedos algo peligroso.
—La mano… —balbuceó.
Ella se chupó el dedo corazón pensando que debía haberle picado alguna de esas abejas de verano, y pasó el dedo húmedo entre el pulgar y el índice de Alberto.
—¿Así mejor? —dijo sin parar de frotar. Arriba y abajo, arriba y abajo.
Y en ese momento, una mancha lechosa tomó forma en los pantalones de Alberto, ante una estupefacta tía Ana.


Y hasta aquí llegamos hoy. Para terminar me gustaría incluir un comentario de mi amiga en Redes Camila Winter: "una novela no puede ser sólo sexo,debe tener matices así sea sólo erótica, creo que los lectores piden más, piden una historia humana, creíble, que quieran volver a leer. Para eso trabajamos día a día los escritores"

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