17 feb. 2014

"El juego de la inocencia", de Marisa Sicilia

He de reconocer que mi acercamiento a la novela de Marisa Sicilia fue de la mano de la curiosidad. Me sumerjo en su mundo escuchando «Lascia ch´io pianga» y reconociéndome lector asiduo de su blog «Cosas que hago por amor» donde siempre es grato encontrar un tema, un reflexión aguda y precisa. Me gusta de su Blog su capacidad de discernir de forma concreta, preparada, sin cabos sueltos y su agudeza en cada artículo. Así que… ¿Cómo se enfrentaría a un texto largo?, ¿a una novela romántica? Como ves no miento al decir que la curiosidad es la que me ha llevado a «El juego de la inocencia», la novela finalista del IV Certamen de Novela Romántica Vergara-RNR.

Para empezar, el marco: Marisa Sicilia nos lleva a las postrimerías del Antiguo Régimen y a las puertas de la Revolución Francesa. La historia se desenvuelve entre los acordes de Gluck, las bromas de Beaumarchais, los diseños de madame Bertin, los aromas de Fargeon y los versos de Chénier. Una Francia deprimida y asolada, dividida entre dos mundos; el del pueblo llano objeto de todas las obligaciones, y el de la nobleza poseedora de todos los derechos. Es aquí donde se desarrolla «El juego de la inocencia». 

Louis, el perfecto petimetre (maestro de nada), cae en la desolación cuando su tío, pronto a casarse, le retira su ayuda económica y entonces urde un plan infalible; corromper Hélene, la futura e inocente esposa. Pero las cosas no saldrán como desea, el desprecio de tornará amor y el odio deseo hasta convertirse en el verdadero motor de su vida y por consiguiente de la novela. En el momento culminante estalla la Revolución y todo se precipita obligando a los amantes a decidir cuál será su destino.

Comienza «El juego de la inocencia» con un homenaje a Choderlos de Laclos, pero ahí termina todo parecido pues inmediatamente gira la trama para sumergirnos en una historia de caída donde quien todo lo tiene todo lo puede perder. Una única trama urdida por el amor será la que nos llevará a lo largo de la obra, utilizando la tensión erótica como principal herramienta constructiva. Los acontecimientos se sucederán en una organización lineal en el tiempo con solo un gran salto final en forma de epílogo. Verano y otoño, el final y el principio del año natural como símil de la caída y ascenso de una nueva Era. Será la relación de los personajes, y sobre todo su deseo, quienes construyan la novela. Para ello Marisa Sicilia crea dos prototipos bien diferenciados. Louis es un antihéroe. Cae mal de inmediato y representa todo lo corrompido de una sociedad de la que es su máximo exponente. Consentido, caprichoso, egocéntrico y bello, es un ave fénix que solo volverá a resurgir de sus cenizas si paga el precio del verdadero amor. Hélene por su parte es la personalización de la inocencia y la virtud, tímida, recatada, asustadiza y poco atractiva. Marisa Sicilia hace una transformación inversa entre los personajes; ella gana en belleza a cada página y él en virtud cuando al final decide enfrentarse a su verdadera naturaleza cerrando un círculo que remata a la perfección en el epílogo. Los personajes secundarios apoyan o contraponen las necesidades de los principales en un abanico bien diseñado; la tía que induce y precipita; el tío que hace de antagonista a la vez que de catalizador, criados, amigos y amantes, todos muy bien medidos y funcionando. Y como hemos dicho, el erotismo como cemento de toda la trama, muy bien trabajado. Sorprendente a veces, siempre excitante y nada aburrido.

Me ha gustado especialmente el amor de la autora por la época, que se descubre en los pequeños matices. Referencias veladas a Sade, apellidos como Saint-Remy en clara referencia al gran escándalo de la época (la condesa de La Motte, protagonista de la estafa del collar llevaba este apellido), o como la marquesa de Varennes (el lugar donde fueron hechos prisioneros Luis XVI y María Antonieta la noche de su huida), conocimiento claro de la moda del momento, de las lecturas, de los gustos sociales. Incluso el tema central, la inocencia corrompida, es el gran tema de aquellos años que vemos en los teatros o las novelas epistolares de finales del XVIII.

La novela está perfectamente centrada en el género romántico más puro. La extensión es adecuada, quizá corta porque te deja ganas de más. El final muy bien resuelto a pesar de que te abre las ganas a un mundo, el de la Revolución, que te atrapa al instante.

Mi impresión al terminar de leerla es que no me ha defraudado. Encuentro a la escritora precisa, puntillosa con la información aunque no lo dé a entender, sabiendo llevarnos de la historia al sentimiento con una delicadeza que emociona. En definitiva, una novela que no hay que perderse de una autora que va a dar mucho que hablar.

Si cuando la leas te atrapa la época tanto como a mí te recomiendo.

  • Un libro: «Bailando al borde del precipicio», de Caroline Moorehead. Es la transcripción de las memorias (reales) de la marquesa de la Tour-du-Pin, que se desarrollan precisamente en este periodo y donde verás que la realidad siempre supera la ficción. No es una novela, es un ensayo.
  • Dos películas: «El enigma del collar», dirigida por Charles Shyer y protagonizada por Hilary Swank donde vemos cómo era la vida en la corte. O «La noche de Varennes» de Ettore Scola. Protagonizada por Marcello Mastroianni y Anna Schygulla donde veremos cómo era la sociedad del momento.



No quiero cerrar esta crítica sin citar las tres obras onLine que la autora tiene a tu disposición y    que encontrarás en su blog «Cosas que hago por amor»:

  •      «La dama del Paso»
  •      «Kate Bentley»
  •      «Mentiras y sueños en la ciudad de Los Ángeles»


Y que las últimas palabras las deje la autora, tomándolas prestadas (espero que con su permiso) de esta deliciosa y excitante novela titulada «El juego de la inocencia»:

 «No quiero que mire a nadie que no sea a mí. No quiero que ame a nadie que no sea yo. No quiero que os importe nadie más que yo. Es cuanto pido de vos.»