21 abr. 2014

Cómo escribir una novela… ¿en dos semanas?

Supón que piensas presentarte a un premio de novela, pongamos como ejemplo el I Premio Titania de Novela  Romántica. Tienes una idea de argumento, conoces más o menos a tus personajes, incluso ya has escrito un par de páginas. Pero has decidido no hacerlo porque el premio tiene un plazo de entrega de manuscritos que está cerca de finalizar y no te va a dar tiempo a terminar la novela... pues bien, quizá cuanto acabes de leer este artículo puedas replanteártelo.

Como lectores, nos afecta el soporte a la hora de leer una obra (¿papel, eBook, etc.? Aún son muchos los que consideran el papel un valor añadido intrínseco a la obra. Pero piensa que antes del libro tal y como hoy lo conocemos la obra literaria necesitaba de otros soportes para poder llegar al público lector o para poder resguardarse de la acción olvidadiza del tiempo, como el rollo de pergamino, las tablillas de arcilla, los papiros, o las paredes de templos y tumbas. Eso sin contar con la tradición oral. Otros soportes, o soportes distintos para cada época. Este debate está aún hoy sobre la mesa y forma parte de nuestro día a día como escritores ¿Publicamos en digital o en analógico? ¿En ambos?

Pero… ¿has pensado cómo influye en tu obra la herramienta con la que escribas? ¿Afecta en algo al resultado de tu novela si escribes con plumilla, o con máquina de escribir, o con ordenador, o al dictado?

Y es que debes saber que una de las grandes maestras del género romántico (sí, así la considero aunque al día de hoy esté denostada) Corin Tellado, jamás puso las manos en el teclado de una máquina de escribir pues dictaba sus historias a una velocidad de vértigo. O Fiódor Dostoievsky, que además de escribir a pluma muchas veces dictaba sus textos de forma compulsiva. O Chateaubriand que también dictaba a su secretario con los pies descalzos por su habitación. Pero no eran los únicos ya que el dictado era una costumbre habitual entre la mayoría de escritores previos al siglo XX o antes de la generalización de la máquina de escribir. Muchas de las obras de Proust fueron trascritas por su madre. Álvaro Pombo jamás ha escrito una novela, siempre las dictó porque decía que "es interesante dictar porque es hacer uso de la voz viva ". Henry James dictaba sus obras porque así veía cómo se construía la frase también con la voz viva. Mark Twain, que nos conste, dictó "La vida en el Mississippi" a un mecanógrafo. Y la mecanógrafa de Tolstoi fue nada más y nada menos que su hija, a la que dictaba sus novelas y la correspondencia. Y eso solo es por citar a algunos escritores célebres que han usado como herramienta de escritura el dictado en vez del papel y la pluma (o el teclado).

Pero… algo tan anecdótico… ¿afecta al resultado? vamos a ver cómo trabaja el cerebro humano en relación a la producción del lenguaje. Para que te hagas una idea, tarda menos de medio segundo en recuperar una palabra que el individuo necesite pronunciar en su discurso hablado. El cerebro se ocupa con mucha rapidez del procesamiento del lenguaje (y la información asociada a las palabras), para ser más concreto, el tiempo que tarda es de alrededor de 180 milisegundos para terminar con éxito esta operación y obtener la palabra que el sujeto quiere pronunciar en la corriente de producción del lenguaje. Pero una vez que la palabra ha brotado, debemos plasmarla sobre un soporte, ya sea un papel en blanco o la pantalla de nuestro ordenador, y para hacerlo debemos usar herramientas como un bolígrafo o un teclado. Por lo tanto cuando escribimos a mano, esta información debe viajar desde nuestro cerebro a los músculos, a la mano, y ésta debe ejercitar el malabarismo de la escritura dependiendo de la dificultad de la herramienta que use (bolígrafo, pluma, teclado, incluso el tipo de tinta si es más o menos fluida.) lo que de nuevo hará que las palabras que vuelan en nuestra cabeza tengan que esperar con calma para ser plasmadas.

Y ahora mismo tú te estarás preguntando… ¿Por qué José me cuenta todo esto? Pues porque en los últimos meses vengo discurriendo sobre las diferencias entre la literatura dictada y la escrita, y quiero compartir contigo mi experiencia.


¿A QUIÉN DICTAR?

Para poder dictar nuestra novela necesitamos contratar los servicios que un transcriptor (una especie de secretario o secretaria que copie nuestras ideas lanzadas al vuelo) o utilizar un software de reconocimiento de voz. Yo me he inclinado por lo segundo por algo obvio... aún no gano lo suficiente escribiendo como para poder permitirme lujos...jeje.

Hay miles en el mercado y soy incapaz de recomendarte uno. Si al final te apetece seguir estas recomendaciones y encuentras uno que funcione bien, coméntalo al pie de este artículo. Son los famosos softwares de reconocimiento de voz. Lo tienes en tu móvil 3G, y puedes encontrar varias versiones gratuitas por Internet. Yo soy fan del programa de recopilación de notas Evernote, que desde aquí te recomiendo. Lo utilizo para todo; para tomar notas, esbozar argumentos, diseñar personajes, etc. Al principio pensé en usar sus notas de voz para intentar escribir mi novela, pero no resultó. Me sentía extraño. Algo no funcionaba. Más tarde me di cuenta de qué se trataba… necesitaba ver el resultado a la vez que dictaba. Quiero decir, necesitaba ver cómo se iba plasmando cada línea sobre la pantalla para que mi cabeza siguiera fluyendo (manías de cada uno). Así que decidí tirar por lo alto, ahorré uno euros y me compré directamente el software de reconocimiento de voz considerado líder en la materia, Dragon Naturally Speaking.


LOS PRIMEROS ENSAYOS

No fue fácil  al principio con este programa pero me había gastado las perras y no podía desistir sin sentirme fatal. Una vez instalado, el software debe “reconocer tu voz”, tu forma de hablar, tus cadencias, tus giros, y hasta que no lo hace cuando tú dices “Buenas tardes”, él escribe “Cuántos baldes”… así que, como te decía, después de la inversión decidí seguir las instrucciones del fabricante (sí, es por donde debería haber empezado) y entrenarlo durante un par de días leyéndole textos, hablando de forma más pausada y al fin conseguí que reconociera mi voz y mi forma de expresarme.

Fue bastante sorprendente, he de reconocerlo, porque al cabo de unos días no solo no erraba en ninguna palabra, sino que al fin podía dejar el castellano y usar mi acento andaluz y él me trascribía sin dificultades.


LA EXPERIENCIA DE ESCRIBIR UNA NOVELA CON UN SOFTWARE DE RECONOCIMIENTO DE VOZ

Te adelanto ya que ha sido fascinante. Al principio me costó acostumbrarme. Cosas habituales como que alguien abriera la puerta de mi despacho para preguntarme si me apetecía un café, o que sonara el móvil, se convirtieron en una catástrofe, pues después necesitaba sentarme de nuevo y releer todo lo anterior para lograr coger otra vez el hilo argumental. Mi entorno también debió acostumbrarse a que yo hablara solo. Más incluso que cuando tecleo directamente en el ordenador. Pero cuando conseguí dominar la situación (y pedir que no me molestaran durante una par de horas aunque oyeran voces –«no, no es un exorcismo»-, y apagué mi móvil) fue una experiencia sorprendente. El texto fluía. Las palabras iban saliendo, las ideas brotando a una velocidad desconocida, y si habitualmente en una sentada (unas dos horas) podía escribir entre tres y cuatro páginas, con el software de reconocimiento de voz se convertían en quince. Sí, quince. De pronto escribir una novela era como si contara un cuento. Como si en vez de teclear pacientemente cada palabra éstas fluyeran en un torrente llenando páginas y más páginas. Mi mente no tenía que detenerse a causa de la barrera física de la escritura, fluía y destilaba ideas, palabras, que ante mis ojos se iban construyendo en el archivo en blanco de mi ordenador. Me di cuenta de que podía ser más preciso, de que las descripciones de situaciones se hacían más vívidas porque era como si contara algo que estuviera viendo en ese instante, que los diálogos eran más naturales.

He escrito una novela usando este sistema. Es una obra corta de 176 páginas que no sé si alguna vez publicaré (de ser así te lo haré saber en este blog). No difiere aparentemente en nada de mis otras obras y creo que tú serías incapaz de encontrar las diferencias. Por supuesto la obra no surgió sin más ni empecé a dictar a locas y a ciegas. Ya había meditado largamente sobre ella, había trazado su mapa, había hecho fichas de escenarios y personajes, sabía qué debía suceder en cada uno de sus capítulos, de sus escenas… y la escribí con este método en 15 días.


LOS ASPECTOS NEGATIVOS

Lo que menos me ha gustado de esta experiencia ha sido la cadencia de órdenes. Me explico; el programa no sabe cuándo trascribir un punto, o una coma, o un punto y aparte, o abrir un diálogo. Así que es necesario ir dando cada orden. Te pongo este ejemplo de cómo tenía yo que hablar:

Ella bajó las escaleras punto y seguido Carlos la esperaba en el rellano coma tranquilo mientras fumaba un cigarrillo punto y aparte abrir guion abrir interrogación cómo estas cerrar interrogación cerrar guion.

Ves que es un poco incómodo, y no solo eso, sino que a veces perdía el hilo de lo que estaba dictando. Así que tras hacerlo durante unos días decidí que esta peculiaridad del programa se estaba convirtiendo en una barrera tan importante como escribir a mano, pues rompía completamente el flujo de mis ideas. El tercer día dejé de hacerlo y simplemente solté mi parrafada de seguido. Algo así:

Ella bajó las escaleras Carlos la esperaba en el rellano tranquilo mientras fumaba una cigarrillo cómo estas

Y así quedaba mi texto sobre la pantalla del ordenador.


LA NECESIDAD DE PROFUNDIZAR EN LAS CORRECCIONES

Como el texto resultante de mis dictados era como ves más arriba, sin forma, a la mañana siguiente (dictaba por las tardes) debía dedicar un par de horas para releer, colocar puntos, comas, guiones, interrogaciones, etc. O lo que es lo mismo, corregir a otro nivel.

De nuevo al principio me resultó difícil hacerlo porque en ocasiones no encontraba sentido a las frases que había dictado. Pero insisto que solo duró otro par de días pues enseguida las ideas se ordenaron y podía ver a través de aquella consecución de palabras la estructura de las frases. Creo que puedo apuntar aquí que este método me ayudó a depurar la utilización de las comas, con las que tiendo a pasarme.

Así que la estructura de mi trabajo sería:

  1. Dictar durante un par de horas cada tarde.
  2. Corregir durante al menos tres horas por las mañanas.
  3. Dejar el texto terminado reposar un par de semanas.
  4. Hacer una primera corrección de ideas en general, perspectiva, personajes, estructuras, etc.
  5. Hacer una segunda corrección esta ver de tipo ortotipográfico.

CONCLUSIONES

A pesar de este inconveniente de "las ordenes" he de reconocer que el resultado ha sido positivo. No estoy muy seguro de si escribiré otra novela de esta manera. En el fondo soy un romántico y echo de menos sentarme rodeado de notas y teclear en mi ordenador mientras alguien me ofrece café y mis amigos me llaman al móvil para que baje "un momento" a tomar una cerveza.

Pero sí es una herramienta sorprendente para tomar notas o para construir diálogos (yo los diálogos ya los construía desde hacía años dictándolos a mi móvil para no perder espontaneidad y frescura). 

Esa es mi experiencia, quería traerla aquí y compartirla contigo. Este artículo está escrito con este método. Si te ha gustado, COMPÁRTELO también.