21 jun. 2014

La joya de mi deseo, de Nuria Llop

Nuria Llop entra en el mundo de la narrativa con una novela entretenida, teatral y llena de hallazgos: La joya de mi deseo.

La autora elige para ambientarla el Madrid del siglo XVII, del Siglo de Oro, de los teatros y la farándula. De la aristocracia y el pueblo llano. De la joyería de lujo. Un Madrid que retrata al dedillo, que ambienta con maestría y aleja de tópicos.


Allí Luisa Estrada propietaria de una joyería en la que no puede ejercer su profesión por ser mujer, se ve envuelta en una intriga donde el galán de teatro Álvaro de Villanueva representará el papel de fiel marido para que ambos puedan alcanzar sus objetivos. Pero lo que parece un plan perfecto empieza a hacer aguas como ambos se dan cuenta de que no han contado con un invitado de última hora; su corazón.

Como ves tiene todos los ingredientes de una novela adictiva; los personajes son interesantes, la ambientación precisa y atractiva, el misterio servido y el amor está en el aire.

Al contrario de otras autoras, con una capacidad innegables de convertir en imágenes cinematográficas su prosa, en el caso de Nuria Llop todo se vuelve teatro. Y es que hasta el ritmo de esta novela es teatral, y lo diálogos, que parecen estar recitados desde el escenario, declamados por un actor con el papel muy bien aprendido. Esta es quizá la primera característica diferencial de la prosa de Nuria Llop. El lector se convierte en espectador a la espera de que con cada nuevo capítulo se levante el telón para que los personajes actúen. Y es un efecto muy atractivo. Me ha gustado. Sitúa al lector en un lugar al que no estamos acostumbrados. No pienses con estas palabras que es una obra teatral. Es novela y muy buena novela, pero con una visión diferente lo que siempre se agradece.

Destacar la ambientación precisa. Es como si paseáramos por un Madrid que ya no existe. Las costumbres, comidas, vestidos, transportes… están tan bien documentados que son naturales. Pasear por la Plaza Mayor es una delicia. Comer en un salón un acontecimiento. Introducirse en un taller de joyería toda una experiencia.

A destacar los dos protagonistas. Luisa es el eje central. Una mujer con un claro objetivo profesional para la que el amor pertenece al pasado; ya lo cree haber vivido y no entra en sus planes que vuelva a molestarla. Resulta seca al principio, interesada, y tan desenvuelta a alcanzar sus propios objetivos que puede caer en el delito. Es un personaje que a veces se me ha antojado incómodo, pero que resulta coherente en su construcción. Sin embargo no te engañes; la autora sabrá darle el giro oportuno para que la adores al final de la novela.

Álvaro en cambio atrae al lector desde que aparece en escena. Atractivo, simpático, inteligente, mujeriego,  resuelto, es el galán perfecto. Una mezcla de los de las comedias de Lope y los de las obras cinematográficas de Spielberg. Él será el encargado de transformar a Luisa… y de sufrir, porque quizá no esté acostumbrado a un no por respuesta. A este personaje lo querremos, así como a un plantel de secundarios que funcionan muy bien y se mueve con discreción.

La obra picaresca se convierte en comedia y después en drama hasta alcanzar un final redondo, donde todos los cabos quedan resueltos y el lector puede aplaudir cuando se cierra el telón con éxito de actores, libretista y director.

Círculo de lectores, la editorial que la publica, la califica como Novela Histórica. Puede ser, pero sus condimentos no la hacen ajena a la romántica.


Te recomiendo su lectura. Estoy seguro de que lo vas a disfrutar.

19 jun. 2014

Verdad y veracidad; las licencias literarias

En literatura, como en la vida, lo veraz no es igual a lo verdadero. ¿Qué diferencia existe? Pues que lo veraz tiende a buscar la verdad, mientras que lo verdadero es una relación de semejanza con la realidad. Simple y a la vez complicado ¿verdad? Lo primero debe parecer verdad y lo segundo debe ser verdad.

La literatura, por definición, se mueve más en al ámbito de lo veraz. Los autores solemos crear mundos imaginarios pero que en todo momento deben causar en el lector la impresión de que son tan ciertos o más que aquel que pisan.

Extraño, ¿verdad?, esta forma de hilar la sutil tela de la que están compuestas las novelas para crear un tapiz que se asemeje a la realidad.

De esta manera, un autor debe trabajar sus novelas desde la veracidad. Eso significa que de la ingente documentación que puede manejar para construir su obra debe impactar en el lector con la idea de que todo aquello que está leyendo es cierto. Sin dudarlo. Sin embargo no siempre es así.

Y es que no hay autor que no se haya enfrentado ante la posibilidad de tomarse una licencia literaria. Pero… ¿qué es esto? Como hemos dicho las novelas deben parecer verdaderas antes de serlo. Esto significa que no tienen que reflejar la verdad, pero sí construir una arquitectura narrativa que cuando el lector la lea no le quepa duda de que lo que dice es cierto.

Si piensas en la Ciencia Ficción o en la Fantasía lo entenderás inmediatamente. Los nuevos mundos, los mundos creados no tiene que ser ciertos (de hecho no lo son), pero deben parecerlo. Transgredir las leyes de la física, conseguir volar, caminar sobre las aguas, dominar el trueno, hablar con los espíritus, etc. son acciones que según cómo las contemos el lector las encajará como naturales o simplemente pensará que la novela no se sostiene.

Pero esto no ocurre solo con géneros donde la imaginación en las ambientaciones es la clave sino en otros géneros más documentados como la Novela Histórica o la Contemporánea. Hay aspectos que son difíciles o imposibles de documentar. Por ejemplo; no tenemos forma de saber si en la antigua Roma los enamorados paseaban dados de la mano. Si no tenemos datos sobre este aspecto del protocolo del amor… ¿es un error presuponerlo e incluirlo en nuestra novela? Otro ejemplo; la costumbre del brindis en la escocia del siglo XII. ¿Existía?, ¿está documentado que existía? Y otro más… ¿Podemos crear una ceremonia nupcial entre los habitantes de una tribu bárbara del norte de Germania si no sabemos cómo eran esos ritos?… y la respuesta es SÍ… siempre que sean veraces. ¿Te caben dudas sobre la veracidad de las novelas de Robert Graves, de Mika Waltari, de Gary Jennings?

Así, poco a poco, vamos entrando en el mundo de las licencias literarias; traspasar lo real manteniendo aspecto de veracidad, para poder alcanzar un objetivo narrativo. Es en este terreno resbaladizo donde suele encontrarse.

Recuerdo que cuando escribí «La clave Agrippa» necesitaba que hubiera una percusión de coches en los arrozales que hay al sur de Sevilla. Imagínate una extensión sin horizonte, llana y rodeada de estrechos caminos de tierra bordeados de agua donde crecen hectáreas y hectáreas de arroz. ¿Podían correr por allí un par de coches sin problemas? Pues bien; lo probé. Fui con mi coche e intenté acelerar (siempre dentro de los márgenes de la ley, por supuesto)… y me fue imposible; el coche se enterraba en la arena. Así que tenía dos opciones; o cambiaba completamente la ambientación de esta escena o me tomaba esta pequeña licencia literaria y dejaba que mis protagonistas saltaran por los aires a toda velocidad. Con «La leyenda de Tierra Firme» tuve que plantearme algo parecido en dos ocasiones y en ambas tuve que decidir qué hacer. Una era una escena de submarinismo de la que no te contaré mucho porque la novela acaba de salir. Sé algo sobre el tema porque lo he practicado, pero para que la escena tuviera la fuerza que necesitaba era necesario tomarme ciertas licencias. ¿Me las tomaba o me ajustaba a la verdad? ¿Verdad o veracidad? En este caso decidí que sí, que merecía la pena fantasear. Otra de las licencias a las que me enfrenté en esta novela fueron los acontecimientos finales del reinado de Selím II… y es que si quería el final que necesitaba para mí novela tenía que obviar algunos hechos históricos o pasar sobre ellos de puntilla. En este caso decidí no hacerlo, aunque el final no fuera exactamente lo que quería en un primer instante, pero necesitaba ese aporte de verdad para cerrar la historia.

Como ves las licencias literarias son decisiones complicadas, delicadas. Acabo de leer «Styxx», de Sherrilyn Kenyon, y ella dedica muchas páginas al principio de la novela a explicar las licencias literarias que se va a tomar en la novela y porqué las tomó en las obras anteriores de esta saga.

Otras veces un escritor se plantea tomarse estas licencias por cuestiones logísticas: ¡Necesito que haya una iglesia donde no la hay¡ ¡Necesito un castillo donde nunca lo habrá!


Como ves es una decisión complicada que a veces es acertada y otras no. ¿Rigurosidad o necesidades narrativas? ¿Ambas? Quién sabe.

3 jun. 2014

II Premio de Novela Romántica Kiwi RA

Bases

Primera:

Podrán optar al II Premio de Novela Romántica Kiwi RA las novelas románticas escritas originariamente en lengua española, con una extensión mínima de 175 páginas de tamaño DIN A4, escritas a doble espacio con tipografía Times New Roman de cuerpo 12 (aproximadamente 275.000 caracteres con espacios). Las novelas románticas estarán dirigidas a lectores adultos y podrán pertenecer a cualquiera de los subgéneros que existen: fantasía romántica, romántica paranormal, romántica erótica, chick lit, comedia romántica o novela sentimental entre otros.

Segunda:

Podrán optar a este Premio autores de cualquier nacionalidad y sexo, siempre que sean mayores de edad y que su obra esté escrita en español.

Tercera:

Este certamen está abierto tanto a autores noveles como a autores ya publicados.

Cuarta:

Se admitirá un solo manuscrito por autor.

Quinta:

Al optar a dicho Premio, el concursante garantizará que se trata de una obra inédita (es decir, que no ha sido publicada en ningún formato, incluido el digital en todas sus posibilidades, considerándose publicado el estar o haber estado disponible a través de internet), que su autoría le corresponde en exclusiva y que no es copia o modificación de ninguna otra, así como que la misma no se encuentra participando ningún otro premio ni ha contraído compromiso alguno con un tercero sobre los derechos de dicha obra. Deberá estar registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual.

Sexta:

El jurado del Premio estará compuesto por profesionales especializados en literatura romántica: Merche Diolch, José de la Rosa, María Cabal y Teresa Rodríguez. El fallo, inapelable, se hará público a través de la página web www.edicioneskiwi.com y la web www.yoleora.com el 24 de Diciembre de 2014.

Séptima:

El Premio no podrá ser repartido entre dos novelas y podrá ser declarado desierto.

Octava:

Las obras deberán ser enviadas en archivo PDF por correo electrónico a la dirección: premio@edicioneskiwi.com , acompañadas de un PDF separado en el que el autor manifieste que acepta todas y cada una de las cláusulas de las presentes bases e incluya sus datos personales, número de documento de identidad, dirección postal y teléfono de contacto, así como una breve reseña biográfica y una sinopsis de la obra presentada.

Novena:

Los participantes podrán usar seudónimo, siempre y cuando en la presentación consten los datos reales y no se envíe más de un manuscrito por autor.

Décima:

La cuantía del Premio será de 500€, suma que será considerada como anticipo por la cesión, en exclusiva, de todos los derechos de edición a EDICIONES KIWI S.L. y conllevará la edición y publicación de la obra premiada por parte de dicha editorial en su sello romántico. La obra finalista será publicada bajo el sello digital de Ediciones Kiwi.

Undécima:

El ganador se compromete a suscribir con Ediciones Kiwi el contrato de cesión que se le presente al efecto para dicha obra. Ediciones Kiwi publicará la obra en la fecha que considere conveniente y, a más tardar, en el plazo de un año a partir de la fecha de publicación del fallo mencionado en la cláusula 6.

Duodécima:

El plazo de entrega de originales comenzará el 1 de Junio de 2014
 y finalizará el 30 de Septiembre de 2014.

Decimotercera:

La presentación al Premio supone la aceptación íntegra e incondicional de estas bases por parte del concursante, así como la imposibilidad de retirada de cualquier obra que haya sido presentada en debida forma antes de que se haga público el fallo.

Decimocuarta:

EDICIONES KIWI S.L. tendrá una opción preferente sobre cualquier novela presentada a este Premio, resulte o no ganadora, que podrá ejercitar mediante presentación al concursante del correspondiente contrato dentro de los seis meses siguientes a la publicación del fallo del Premio.

Decimoquinta:

No se mantendrá correspondencia de ninguna clase con los autores que se presenten al Premio.Una vez fallado el Premio, los archivos de los originales no premiados se destruirán.

Decimosexta:

De conformidad con la Ley Orgánica 15/1999 sobre Protección de Datos de Carácter Personal, los datos obtenidos a través de la presente convocatoria se incorporarán a un fichero responsabilidad de la empresa Ediciones Kiwi, S.L. y serán tratados de acuerdo con la normativa vigente. Los interesados podrán ejercitar los derechos de acceso, rectificación, modificación y oposición dirigiéndose a Ediciones Kiwi, S.L., en Plaza Frontó, nº2, 12570 Alcalá de xivert (Castellón).