19 oct. 2015

En busca del equilibrio perfecto

No hay fórmulas mágicas, pero encontrar el equilibro dentro de una novela, entre sus partes más destacadas, creo que es una aspiración a la que tendemos todos los que nos dedicamos a la narrativa.

Una vez leí que la novela es siempre el relato de algo excepcional, y como tal debe ser contado, de forma que esta excepcionalidad quede patente. ¿Con qué elementos contamos para hacerlo? Con infinidad de ellos pero, de entre todos, tres son los que compondrán el fondo del tapiz y son por lo tanto los más destacados. Se trata de la descripción, el diálogo y la acción.


Noborok dijo que consideraba a los escritores que utilizaban más de una página de diálogo seguidas unos perezosos impertinentes, y que por lo tanto no serían leídos por los lectores. Creo que esta afirmación tenía más que ver con la moda del momento que con la realidad, pero no la perdamos de vista.

No existe ninguna teoría normativa aplicable que determine el espacio que hay que destinar a la descripción estática, al diálogo y a la acción dentro de una novela. Sin embargo con una simple ojeada  a la obra podemos ver el peso de cada una de ellas. Las novelas de ficción romántica muy acotadas con diálogos pueden pecar de ligeras, de falta de contenido. Las demasiado descriptivas pueden ser densas y poco entretenidas. Y la falta de acción de los personajes, cuando estos se vuelven estáticos y contemplativos, terminan aburriendo al lector. ¿Cómo lo abordamos entonces?


Definamos los términos:


Entendemos por descripción estática aquella en la que el autor le dice al lector qué aspecto tiene un lugar, un objeto o una persona. El problema se produce cuando la descripción parece irrelevante, innecesaria, o en lugares donde la trama demanda acción. Cuando no se tiene cuidado, el uso de la descripción estática puede opacar la novela hasta oscurecer el hilo de la trama y detener la acción. 

El diálogo consiste en aquello que los personajes se dicen entre ellos, o se dicen a sí mismos cuando se trata de un diálogo interior, y sirve para revelar el carácter del personaje y para activar la acción. El problema lo encontramos cuando está vacío de contenido, es artificioso o poco natural, y solo sirve para rellenar páginas.

La acción  es una mezcla de diálogo y de descripción y se caracteriza por el impulso que da al hecho que narra. 


Los personajes se desarrollan mejor a través de la acción que mediante las descripciones estáticas.

Una vez expuesto lo anterior, ¿cuál es mi propuesta sobre el tema? Allá voy: 

  • Creo que debemos centrarnos en la acción. Independientemente de que nuestra novela romántica tenga la delicadeza del subgénero Sentimental o la fuerza del Paranormal, la obra debe estar escrita en clave de acción. 
  • ¿Qué es esto? Que la trama de la novela se debe sostener sobre los retos a los que sometamos a nuestros protagonistas, y cómo reaccionan  a estos a nuestros retos. 
  • ¿La fórmula? A retos más arriesgados, reacciones más arriesgada. De esta forma  el diálogo y la descripción tendrán el equilibrio necesario en función de la acción que estemos narrando en cada momento.


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5 oct. 2015

10 pros y contras del narrador en primera persona

El narrador en primera persona es uno de los más utilizados en la Novela Romántica, ya que permite una inmediata identificación con el lector. Fue el narrador que utilizó Stephenie Meyer en su saga “Crepúsculo” o el que usa Amanda Stevens en su exitosa serie “La restauradora”. Es dúctil, flexible, directo. Y sobre todo transmite nuestra forma diaria de enfrentarnos al mundo “He ido a …”, “Me gusta el…”, “Soy partidario de…”.

En este artículo pretendo plantearte 10 grandes pros y contras para que le saques el máximo partido a este narrador.

LOS PROS DE USAR UN NARRADOR EN PRIMERA PERSONA.


IDENTIFICACIÓN

El narrador en primera persona, como ningún otro, aporta una instantánea identificación con el protagonista de tu novela. Pero ojo, no solo del lector, sino de ti mismo como escritor. Es como si te convirtieras en el mejor amigo de tu protagonista y conocieras aquellos secretos que solo tú y él/ella, atesoráis en el alma. 


TRASCENDENCIA

Esta identificación con el personaje principal, casi permite trascender sobre el bien y el mal. Nuestra identificación llega a tal punto que somos capaces de forma casi automática de comprender sus debilidades y de perdonarlas. Esto lo convierte en un narrador excelente cuando necesitamos que el lector acepte las motivaciones que llevan a actuar al personaje principal de determinada manera, aunque esta sea reprobable.


DIFERENCIACIÓN 

Otra de las grandes ventajas del narrador en primera persona es que con un poco de habilidad se genera casi automáticamente un personaje redondo y diferenciado del resto (el narrador-protagonista) que marca sin dificultad el ritmo de la novela y se erige sin competencia en el centro de la obra.

Un consejo: ya que a un narrador protagonistas se lo perdonamos casi todo… arriesga con un perfil complicado y atrevido.


CENTRADO

Para un escritor principiante suma además el aliciente de que desaparecen los múltiples puntos de vista  ya que todo gira en torno a una única voz inconfundible, por lo que el lector está centrado desde el primer momento. 


CREDIBILIDAD 

Aporta credibilidad tanto al pasado, usando flashbacks, como al presente si utiliza este tiempo verbal, ya que incluso experiencias de difícil asimilación se convierten en veraces si este narrador tiene la carga emocional suficiente.


LOS CONTRA DE USAR UN NARRADOR EN PRIMERA PERSONA


LIMITACIÓN 

Su principal limitación es que la trama puede quedar bastante delimitada ya que este narrado en primera persona cuenta con pocos  medios para proporcionar al lector información externa sin recurrir elementos que pueden resultar artificiales si se abusa de ellos, como diarios, cartas, emails, etc.


MONOLINEAL

Cuando usamos un narrador en primera persona, la identificación del lector con el protagonista es tan sólida que tendremos que luchar con la dificultad que le supondrá identificarse con otros protagonistas, y en novela romántica, que suele haber dos, es un problema. Si no logramos solventar esta cuestión corremos el peligro de que nuestra novela se vuelva demasiada plana.


INACCIÓN

Cuando un narrador cuenta su vida y su experiencia sobre ella perdemos el multiperspectivismo, lo que puede hacernos tener dificultades con las escenas de acción de nuestra novela. Imagina una escena cualquiera, una cena en torno a una mesa. Con este tipo de narrador solo tendremos un punto de vista, lo que nos obligará a ser más hábiles a la hora de generar acción.

Un consejo: enfrenta a nuestro protagonista-narrador con situaciones que permitan sacarle el máximo partido.


SENTIDOS

También debemos tener cuidado cuando usamos un narrador en primera persona con el mundo sensorial. Algunas veces como autores nos metemos tanto en el personaje con este narrador que personificamos los estímulos y nuestro narrador reacciona a ellos como nosotros mismos.  Ante un olor, un color, un sabor, un sonido, o el tacto de un tejido, nuestro narrador debe actuar como lo haría el perfil que de él hayamos creado, y no como nos dictan nuestras preferencias. 


VERBOS 

Y por último podemos tener dificultades con el uso de los tiempos verbales. Los más ortodoxos postulan que un narrador en primera persona debe narrar su historia usando el tiempo presente. Puede ser cierto o no, pero con lo que sí te encontraras es con que puedes cometer discordancia en los tiempos verbales. Ten cuidado y narra según lo que tengas entre manos.

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