TÚ ANTES QUE YO, POR J. DE LA ROSA


Si algo tenemos claro tú y yo es que queremos ayudar a quienes amamos: familia, amigos, vecinos, compañeros del trabajo y de la vida. 

Leía este verano que a pesar de lo que nos cuentan las noticias, el ser humano es un ente que tiende a hacer el bien y a ayudar a los demás. El ejemplo que ponían era universal. Cuando leemos sobre una catástrofe, por ejemplo el terremoto de México o el atentado de Barcelona, "sentimos" automáticamente. Algo se dispara en nuestro cerebro, en nuestro corazón, y aparece la compasión. Nos preocupa lo que les ha pasado a esos desconocidos, nos angustiamos por sus familias, por sus pesares, aunque nos separen miles de kilómetros. Es algo general y que no controlamos. Es parte de aquello que nos hace humanos... a pesar de lo que digan las noticias.

Sin embargo, creo que cuando hacemos el bien a los demás, cuando ayudamos a aquellos a quienes queremos, debemos conocer cuál es el límite de nuestras vidas, porque no podemos realizar la vida de otro ni encargarnos de sus tareas. Hay responsabilidades que no son transferibles. Que solo son asumibles por aquel a quien le ha tocado llevarlo a cabo, y nosotros, los que los queremos, solo podemos estar ahí, ayudar, apoyar, pero no intervenir.

Me vienen a la cabeza algunos ejemplos:

➽ Es tu responsabilidad educar a tus hijos, no la mía ni la de sus profesores. Yo puedo ayudarte, pero no puedo hacerlo por ti.

➽ Es tu trabajo aceptar tu sexualidad, aunque duela. A mí me tendrás a tu lado siempre que lo necesites, en los momento oscuros y difíciles, lucharé a cada momento por los derechos y la reparación de las injusticias, pero tú tienes que aceptarlo.

➽ Es tu tarea aclarar la situación con tu pareja. Yo puedo aconsejarte lo que la vida me ha enseñado, pero no puedo poner mi corazón en la mano para mostrárselo a ell@.

➽ Es tu obligación cuidar de los que te han cuidado. Yo puedo ayudarte, darte mi tiempo y mi escaso dinero, pero ese es tu camino y debes recorrerlo tú mismo.

➽ Es tu necesidad gestionar el legado de tus padres. Yo puedo decirte cómo se clasifica, cuál es la forma más eficaz, de qué manera puede ser más fácil. Pero eres tú quien debe abrir las cajas escondidas en el trastero y mirar dentro, una a una.

➽ Es tu destino tomar decisiones. Yo puedo decirte que no existen las decisiones acertadas. Cada una te llevará en una dirección y te garantizo que nunca será la que esperabas, pero debes ser tú quien elija cuáles son las adecuadas.

En definitiva, creo que ayudar a los demás consiste en ofrecerlo todo, teniendo muy claro cuál es tu proyecto vital y cuál es el proyecto de vida del otro, sin injerir ni permitir injerencias.


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